El presidente en sus comparecencias mañaneras en diversas ocasiones ha citado al papa Francisco, la última vez la semana pasada, cuando en pantalla presentó un párrafo donde éste habla de ser solidarios con los pobres. Para el presidente, el papa es un referente ético y religioso.

En medio de la pandemia, al inicio de marzo, apareció en las librerías italianas un nuevo libro sobre el papa Yo creo, nosotros creemos, de la Editorial Rizzoli-Lev, que recoge las conversaciones entre el papa y Marco Pozza (1979), que fueron transmitidas por televisión.

Pozza, de nacionalidad italiana, es sacerdote, periodista y presentador de la televisión, que ha publicado, entre otros, tres libros con sus entrevistas al papa que han sido un bestseller. Ahora, también es capellán de la prisión de máxima seguridad de Due Palazzi en Padua.

Uno de los temas centrales de la nueva publicación es la posición del papa sobre el populismo y los populistas. Afirma “que el populismo oprime a los pobres e instrumentaliza la fe y construye un culto en torno a su portavoz: el gran sacerdote”.

Y sobre los populistas dice “que alimentan el culto acerca de ellos mismos” y agrega que “son hombres y mujeres que se piensan sólo a sí mismos y no a los demás, que dejan abandonados a la miseria y a la muerte”, para sólo velar por sus intereses.

El papa advierte del peligro del populismo y los populistas que siempre terminan por oprimir y hacer daño a los más desfavorecidos que dicen ayudar.

La historia, sostiene el papa, conoce a muchos de ellos y pone como ejemplos a Hitler y Napoleón. Del primero dice “fue un gran sacerdote y se creía un elegido” y del segundo que “es la historia del hombre seguro de sí mismo que se coronó solitario y que experimentó un placer perverso a la hora de encarcelar al papa”.

La descripción del papa parece ser un retrato hablado del populismo que impulsa el presidente López Obrador que de manera sistemática y perversa instrumentaliza la fe, como lo hacen otros mandatarios.

Y también construye y promueve, a través de todos los medios, un culto irracional y desbordado en torno a su figura, para convertirse en el gran sacerdote de los suyos. Para ellos, lo que dice y hace, pasa a ser palabra de Dios.

El presidente, como otros populistas, con sus políticas supuestamente a favor de los pobres puede terminar en un proyecto, eso ya ha pasado en México y otros países, que al final va en contra de los más pobres y desfavorecidos.

La figura y las ideas del papa han sido utilizadas por el presidente, para abonar a su proyecto político y quedar bien con los suyos. Es imposible que en una de las mañaneras aparezca en pantalla lo que el papa piensa del populismo y los populistas.

¿El papa dejará de ser un referente ético y religioso para el presidente? ¿En adelante seguirá utilizando citas de lo dicho por el papa en sus comparecencias mañaneras y también en sus discursos? ¿En adelante el papa será excomulgado por el gran sacerdote? Ya lo veremos.

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.