Aunque desde septiembre, pasando las fiestas patrias, comienzan a vender pan de muerto, calabazas y calaveras de azúcar, es por estos días cuando realmente comienzan los preparativos para celebrar, como acostumbramos en México, el día de muertos, que ha sido declarado por la Unesco, patrimonio intangible de la humanidad.

Escribió Octavio Paz: “Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en las de los otros; más al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con impaciencia desdén o ironía: ‘si me han de matar mañana, que me maten de una vez’”. Hasta aquí nuestro Premio Nobel de Literatura.

Basta recorrer algunos aspectos del folklore nacional para confirmar lo manifestado por el poeta. Para expresar que alguien “se nos adelantó” expresamos: Colgó los tenis; salió con los pies por delante; está viendo crecer los rábanos por debajo; mordió el polvo; se petateó; estiró la pata; se lo llevó patas de cabra; le está dando de comer a los gusanos; anda de minero; entregó el equipo; se lo chupó la bruja; se puso su pijama de madera; palmó; está haciendo la meme eterna; chupó faros y se lo cargó el payaso. Desde niño conozco la frase chistosa: “Se está muriendo gente que antes no se moría”.

Otro rubro en el que la muerte, la flaca, la tilica, la calaca, la parca, la pálida, la pelona, la seria, está presente es el de los refranes y dichos populares: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo” o “El muerto al pozo y el vivo al gozo”. “El que por su gusto muere hasta la muerte le sabe”. “Sólo los pavos de Navidad mueren en la víspera”. “Si te toca, aunque te quites, si no te toca, aunque te pongas”. “Te salvas del rayo, pero no de la raya”. “Donde se llora ahí está el muerto”. “Matrimonio y mortaja del cielo bajan”. “Cayendo el muerto y soltando el llanto”.  “Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto”. “Sobre el muerto las coronas”. “Cómo de qué se murió si me debía”. “A mi las calaveras me pelan los dientes”.

No andaba muertoandaba de parranda

Tal vez donde más se exhiba el jugueteo y el menosprecio por la muerte sea en la canción ranchera. A la frase que cita el maestro Paz reproducida en esta columna, podemos agregar: “Si me matan al pie de su reja, a lo macho me harían un favor”. “Préndeme fuego si quieres que te olvide méteme tres balazos en la frente”. “Si me matan a balazos que me maten que al cabo y qué”. “En qué quedamos pelona me llevas o no me llevas”. “México lindo y querido si muero lejos de ti”. “Acaba de una vez de un solo golpe, por qué quieres matarme poco a poco”. “Mátalas, con una sobredosis de ternura”. “Que quiso mucho a Gilberto y dio muerte a don Julián”. ”La mujer que quise me dejó por otro, les seguí los pasos y maté a los dos”. Éstas son algunas de las que me acuerdo. No quise meterme con los narcocorridos porque en este género se muere hasta el que toca el acordeón.

Ofrenda

En México tenemos la costumbre de celebrar a los muertos con una ofrenda, especie de altar, que preside la fotografía del finado, ya sea en el panteón o en la casa, rodeada de flores de cempasúchil y todas las cosas de comer, fumar y beber preferidas del difunto y que, probablemente, causaron las enfermedades que lo llevaron a  la tumba.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.

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