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El limón es caro por famoso
Productores de Colima reportaron hace meses la plaga conocida como dragón amarillo.
Dicen que si la vida te da limones, puedes hacer limonada. Salvo que puedas vender el kilo a 70 pesos, porque ahí lo que puedes hacer es una fortuna.
El limón, como la mayor parte de las frutas de temporada, tiene un comportamiento errático en su precio dependiendo de sus ciclos. Me gusta el ejemplo del mango manila, que se puede conseguir en diciembre pero de baja calidad y a altos precios, comparado con el precio bajo y la mejor calidad de abril o mayo.
Es precisamente por eso que la inflación en México y en muchas partes del mundo hace una diferenciación entre los precios volátiles y los precios no afectados por la temporalidad para hacer un análisis más preciso.
La inflación subyacente que se mide en México, o la core inflation de Estados Unidos, elimina del análisis productos como los agropecuarios o los energéticos que tienen comportamientos erráticos por su estacionalidad.
Es común que el precio del limón tenga incrementos durante el primer trimestre del año justo por esa temporalidad, pero es un hecho que este año se sumaron factores adicionales.
Primero, el cambio en el tiempo y el exceso de agua en las zonas productoras. Esto ya es tema de La Niña, El Niño y el cambio climático. Pero el segundo factor es todo un asunto que parece altamente subestimado.
La plaga conocida como dragón amarillo fue reportada por los productores de Colima desde hace muchos meses. Incluso bloquearon carreteras para alertar a la autoridad sobre esta plaga que no ataca el fruto sino el árbol.
Hoy no son pocos los productores colimenses que están pensando en cambiar el giro de sus cultivos ante su derrota frente a la plaga. Las explicaciones gubernamentales tienden a echarle la culpa más a las lluvias que al dragón amarillo. Cuidado.
Pero el limón también está caro porque se ha convertido en toda una personalidad que se ha cotizado alto. Es como el actor de Hollywood que puede cobrar millones por película, porque todos hablan de él.
Los medios de comunicación y las redes sociales han tomado al limón como su estrella informativa. Reportajes, entrevistas, imágenes y sonidos para documentar cómo cada día que pasa la fruta es más y más cara.
El limón es caro, dice la profecía autocumplida, y los intermediarios y comerciantes usan cada uno de estos mensajes como justificación para no bajar el precio. La ley de la oferta y la demanda se hace a un lado para dar paso a una cotización mediática. Es como aquel ex candidato presidencial del que todos hablan, ya sea bien o mal, pero que lo mantienen en el top of the mind de la grilla nacional, aunque no lo valga.
Ocurrió hace algunos años con el precio de la tortilla. Los comerciantes se ponían de acuerdo para subir el precio del kilo del alimento a través de las pantallas de la televisión. Hoy tocó el turno al limón, que se ha convertido en el nuevo objeto del deseo.
Una agüita de limón o un plato con rodajas de la fruta para la carne o el tequila es un símbolo de estatus, porque está de moda en la tele y en Facebook.