Hace unos meses, Ricardo Monreal presentó una iniciativa para bajar las comisiones de los bancos. Para muchos (me incluyo) la propuesta era correcta, pero faltaba un estudio que la sustentara y abundara en las alternativas para regular las comisiones. Ahora, Monreal presenta un extenso documento: “Reforma al Sistema Financiero Mexicano, Una Visión de Futuro”, publicado por MA Porrúa. En el texto se documenta cómo la economía mexicana tiene un nivel de crédito y de ahorro bancario muy por debajo de las economías de desarrollo similar. Menor que Brasil, Argentina, Chile y Colombia. Se cuenta la historia de la banca mexicana. Los altos precios pagados en la privatización de los 90 y la laxa regulación que permitió buscar retornos de largo plazo. Los problemas que generó la estrategia de apostar por la banca extranjera y a una regulación muy ortodoxa, para buscar la estabilidad del sistema a toda costa. El fracaso de la llamada reforma financiera del sexenio pasado que, por medio de mecanismos de mercado, falló en incrementar la penetración financiera en el país.

El texto ofrece datos y argumentos que sostienen la idea de que los montos de comisiones que cobran los bancos son mucho más altos que los de otros países de desarrollo similar al de México, y mucho más elevados también que los que se cobran en las naciones de origen de los bancos que operan aquí. Son las comisiones, no los servicios financieros para que los agentes económicos puedan ahorrar y obtener préstamos, las que generan los ingresos de la banca en México. En España, Santander obtiene 20% de sus ingresos por comisiones, y BBVA 19%, pero en su operación en México, 39 y 36% de sus ingresos provienen de ese concepto, respectivamente. Como en México la bancarización ha crecido muy poco, y tampoco tenemos más alternativas de servicios financieros distintas a los bancos, lo que ha detonado son los intermediarios que ofrecen la posibilidad de hacer transacciones bancarias, pero que precisamente obtienen recursos exclusivamente de las comisiones.

Un punto interesante es que 3%de las comisiones proviene de servicios financieros adicionales que se ofrecen al cliente, ya que 58% se cobra a quien ya tiene un crédito y 39% a los que ya tienen una cuenta de depósito. Existen 5,310 tipos de comisión bancaria registrados, lo que genera un sistema de cobro confuso. Uno paga comisiones por prepago, impresión de saldo, apertura de crédito, disposición de efectivo, anualidad, por no mantener un saldo promedio y una larga lista adicional. Las comisiones sí son un desincentivo a utilizar el sistema financiero.

La disminución de las comisiones debe darse por medio de mecanismos que fomenten la competencia y como parte de una reforma que acelere la digitalización del sistema financiero. Pero, por lo pronto, parece razonable también reducir en el corto plazo el cobro de comisiones por medio de la regulación que se hace del sistema, es decir, por decreto, como se hace en todos los demás países.

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.