Con frecuencia visto como un tema banal, la comida ocupa hoy los titulares de secciones de los periódicos más célebres del mundo. Las secciones dedicadas a temas gastronómicos, de salud, de sociedad o política alrededor de la comida, son hoy un uso habitual en el periodismo, aunque este hecho no siempre fue así.

La sección de comida en un medio, evoca para muchos la referencia a nuevas tendencias gastronómicas o la crítica sobre el restaurante de moda en la ciudad. Pero más allá de estas acepciones, el periodismo alrededor de la comida fue uno de los pilares por los que el trabajo periodístico de las mujeres y su ocupación de espacios en la esfera pública, trascendió en notoriedad.

Los ancestros de las secciones de comida en los periódicos, estaban constituidos por las secciones dedicadas a las mujeres a finales del siglo XIX. En estas “secciones femeninas”, se empleaba constantemente a editoras que seleccionaban las recetas de cocina que las lectoras enviaban a los periódicos por el simple placer de ver publicado su nombre. Varios especialistas coinciden en señalar que estos eran los primeros atisbos de un rol más activo y visible que las mujeres querían tomar en la esfera pública.

Las guerras mundiales tuvieron como consecuencia que muchas más mujeres ocuparan puestos de editoras en periódicos célebres en los Estados Unidos. Estas mujeres se fueron dando cuenta de la importancia de la comida no sólo a nivel de la cocina de un hogar, sino que los tintes y posicionamientos políticos podrían establecerse en función de las recetas y publicaciones. Por ejemplo, editoras progresistas de los Derechos Humanos, fueron de las primeras en querer publicar deliberadamente recetas de la cocina creole en Estados Unidos, asociada a la población de origen afroamericano. Las editoras de estas secciones se dieron cuenta también de cómo las recetas de cocina que iban publicando en sus secciones tomaban notoriedad en cuanto a las aspiraciones de las amas de casa de clase media por parecer más sofisticadas, dando cuenta de las tendencias de ese momento.

Hubo quienes como la periodista Jane Nickerson, editora de la sección en el New York Times (1942- 1957) que consciente del impacto de estas secciones, decidió publicar en una variedad de temas que no tenían que ver propiamente con las recetas, sino con la inseguridad alimentaria, con la diversidad de las cocinas de migrantes y minorías en Estados Unidos, o incluso, con temas de psicología social de las amas de casa en un objetivo de hacer visible este trabajo. Diferentes editoras de estas secciones dieron voz a través de las secciones de comida, a las poblaciones de migrantes a través de artículos que mostraban la diversidad de sus comidas en las grandes ciudades estadounidenses. Además, quienes trabajaban en estas secciones eran frecuentemente periodistas que no ocupaban puestos en las secciones “serias “de los periódicos, como afroamericanos. Gracias al intenso trabajo de diferentes editoras, las secciones de comida de los periódicos fueron transformándose en espacios de análisis serio sobre las desigualdades, la diversidad cultural, la política alimentaria y la economía, entre muchas otras cuestiones que eran considerados como temas “serios” que trascendían las recetas de cocina. Estos cambios fueron paulatinos y sin embargo con un impacto que hoy puede atestiguarse en la notoriedad y familiaridad con la que nos relacionamos con las secciones de comida de diferentes periódicos.

@lilianamtzlomel

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.

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