El equipo mexicano que clasificó a Tokio cambiará el rumbo del golf de nuestro país. No exagero; explico a detalle.

México es el único país de Latinoamérica que contó con equipo completo: dos mujeres y dos hombres, consolidándose como el mejor de la región.

Nuestro país ha sido ejemplo a seguir por su estructura, (que no ha cambiado en los últimos 20 años); por sus campos, (somos el país que más tiene de Latinoamérica); por sus resultados en amateurs y profesionales (triunfos en damas en la LPGA y en caballeros en el PGA Tour, además de justas internacionales amateurs). Sede de torneos del PGA Tour (Mayakoba Classic desde hace 15 años y un WGC). Motivos suficientes para que México siga por el camino ejemplar.

Gaby López, abanderada en Tokio 2020, se ha convertido en una jugadora top, protagonista cada fin de semana, la que todo mundo señala y pone entre las jugadoras a seguir, gracias a su consistencia y buen juego.

María Fassi es una “rockstar”, es la que todas las niñas quieren imitar. Es quien se gana el respeto del LPGA Tour con sus “bombas” desde el área de salida y por ser la “novata” que conquistó el Augusta National y que tiene un futuro prometedor. Carismática y gran jugadora.

Los resultados de la dupla varonil, formada por Carlos Ortiz y Abraham Ancer, no fueron los deseados en los Juegos de Tokio 2020, pues Chile y Colombia estuvieron mejor ubicados; no obstante, los mexicanos lograron un impacto importante. Los nuestros se han convertido en referente en el golf internacional, rompieron con la idea latina que se tenía, de jugadores discretos y sin socializar.

Ortiz y Ancer estudiaron en Estados Unidos y fueron aceptados de forma mucho más fácil que el resto de latinos. Además destacan por su carisma y por el manejo de medios que tienen en aquel país, ya que siempre dicen sí a una entrevista y bromean con todo el field.

Es tiempo ideal para que el golf mexicano se renueve, cambie, se consolide y para eso se necesita sacudir a la Federación Mexicana de Golf (FMG); Tokio debe ser un antes y un después.

La FMG no debe seguir estática. No puede limitarse a organizar torneos. Aunque no lo acepten sus directivos, es lo único que hicieron (han hecho) por los que nos representaron en Tokio.

Es momento de crear planes de trabajo que permitan a las familias invertir menos dinero, realizar sus torneos en lugares de menor costo y cobrar menos de inscripción, entre otras cosas. Es más barato ir a Estados Unidos a jugar torneos infantiles que hacerlo en México.

La FMG debe crear un área para que los jóvenes y sus familias sean orientados para conseguir una universidad.

Es necesario que olviden el discurso de: “A ‘x’ jugador lo llevamos a un Mundial y ahí lo vieron los de su universidad… nos debe”. Claro que lo vieron ahí, era el mejor de México y por eso fue seleccionado y por eso la FMG lo llevó a ese Mundial. Ganaron ambos con la inversión de la familia del seleccionado.

Es momento de que la FMG aproveche los logros internacionales y se sacuda, pero para eso se necesitan nuevos dirigentes, que se arriesguen, que crean en los cambios, que quieran pasar a la historia y dejar un legado. Que no quieran ser grises, como lo han sido los últimos dirigentes.

Estamos a días de que Jorge Robleda deje el cargo de presidente de la Federación Mexicana de Golf, en su lugar entrará Fernando Lemmen Meyer, quien seguramente hará mejor trabajo que Robleda, que no hizo nada excepcional, más que quedarse un año más en el mando y frenar el avance del golf amateur. Confío en que Lemmen Meyer vea esta gran oportunidad de cambiar el golf. Que apoye a las familias que son las únicas responsables de tener profesionales exitosos. Ojalá... ojalá.