En muchas partes del mundo hay personas que usan sus tarjetas de crédito únicamente como medio de pago y liquidan el total cada mes. En México se les llama “clientes totaleros”. Esto les permite obtener ciertos beneficios significativos: algunos seguros importantes incluidos en ciertas tarjetas de crédito, como compra protegida o garantía extendida sin costo adicional, así como planes de recompensas. Además, obtienen un financiamiento gratuito por hasta 50 días. 

Este financiamiento gratuito es lo que después se convierte en el “flotante”: una deuda de muy corto plazo que usualmente se traslada al siguiente mes. Esto no debería pasar.

¿Cómo se maneja el flujo de efectivo?

Quiero recordar lo que hemos dicho muchas veces acerca del manejo de nuestro flujo de efectivo y cómo la única manera de tomar el control es a través del plan de gastos. Esto significa: asignar a cada peso que ganamos un trabajo. 

En otras palabras, cada vez que recibimos un ingreso, nos tenemos que sentar y hacernos una sencilla pregunta: ¿qué es lo que necesito que este dinero haga por mí, antes de que me vuelvan a pagar? 

Aquí es donde el “flotante” se convierte en un problema, porque cuando hacemos este proceso, lo que termina pasando en la enorme mayoría de los casos, es que el dinero que ganamos este mes sirve para pagar la tarjeta. Pero ese saldo corresponde a las compras que hicimos el mes pasado. 

Eso significa que estamos viviendo un mes detrás, porque si tengo que utilizar el dinero de hoy para pagar ese “flotante” —esa deuda— pues no me va a alcanzar para asignarle dinero a todo lo demás que necesito comprar o pagar durante este mes. 

¿Qué pasa entonces? Que el “flotante” se convierte en una forma de vida. Lo vuelvo a usar. Las compras de este mes las “financio” con la tarjeta de crédito, esperando poderlas pagar con el ingreso que recibiré el mes siguiente. Esto es un riesgo, porque si pierdo una parte de mi ingreso, o mi empleo, posiblemente ya no podré pagar el total. 

Lo que compro hoy es dinero que estoy tomando “prestado” al ingreso del siguiente mes. Esto es una deuda. 

¿Cómo debería manejarlo?

Pensemos por un momento: la idea de ser totalero es usar la tarjeta de crédito como medio de pago. Esto significa simplemente pagar con ella lo que ya presupuesté para este mes. En ese sentido, el dinero que ya me pagaron este mes y que hoy tengo en mi cuenta de nómina, es el que usaré para pagarla el siguiente mes, antes de la fecha límite. 

Esto es lo que debería ser, pero lamentablemente no es lo que en realidad sucede. Estamos un mes detrás y la única manera de cambiarlo es empezar a ponerme al corriente. 

Yo he pasado por esta experiencia y como muchas personas, pensaba que no tenía deudas. Hasta que leí un artículo sobre este “flotante” y su impacto en nuestro flujo de efectivo y en nuestra salud financiera en general. 

A partir de ahí aprendí a que no basta con ponerse al corriente. Hay que vivir un mes delante. ¿Te imaginas que el dinero que te están pagando hoy, lo puedas usar para planear el mes siguiente, porque este mes ya lo tienes totalmente cubierto? Es una sensación indescriptible de paz financiera y de libertad. 

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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