Este libro El fin de los hombres, así como El Género más poderoso y El ascenso de las mujeres ha convertido a los hombres en niños, entre muchos otros, ha narrado una historia en la que las mujeres están a punto de tomar control del escenario laboral y donde dominan a sus parejas, dejando a los hombres completamente desmoralizados.

Muchos tienen esta percepción. ¿Es cierto? ¿Es ésta acaso la realidad en Estados Unidos?

Éste es el tema de un artículo muy interesante publicado en el New York Times hace unos días. De acuerdo con la autora, estos libros reflejan, pero exageran, una transformación de la distribución de poder durante los últimos 50 años. Para ella, el declive de los hombres es un mito.

Los hombres controlan aún la mayor parte de la industria, en especial la tecnológica. Ocupan la mayoría de las posiciones en las listas de los estadounidenses más ricos. Ganan un salario más alto que las mujeres que tienen una educación similar. Y las mujeres sólo ocupan 17% de los asientos en el Congreso de Estados Unidos.

La autora cita algunos datos que vale la pena mencionar. Por un lado, el salario promedio de las mujeres es menor que el de los hombres. Las mujeres ocupan 40% de los puestos administrativos en el mercado laboral, pero su salario es en promedio 73% del salario de un hombre con el mismo puesto. Sólo 4% de los puestos directivos de las 1,000 compañías más grandes (Fortune) es ocupado por mujeres. Sólo en 20% de las parejas, las mujeres ganan la mitad o más del ingreso familiar. En las parejas casadas, cuando ambos están empleados, ellas ganan en promedio 38.5% del ingreso familiar.

Y, por otro lado, las mujeres obtienen 60% de los grados universitarios. La tasa de violencia doméstica ha disminuido en 50% y las violaciones y el abuso sexual en contra de las mujeres han bajado en 70% desde 1993. Los hombres casados han duplicado el tiempo dedicado al trabajo dentro del hogar y han triplicado el tiempo destinado al cuidado de los hijos en las últimas décadas.

Más que hablar del fin de los hombres o del dominio de las mujeres, tendríamos que hablar de una transformación de los patrones culturales y económicos de la sociedad estadounidense e incluso de la sociedad en general.

Tenemos que buscar una sociedad más justa, basada en las familias más justas. Es en esta unidad, la familia, en donde los temas de género y justicia, por ejemplo, cobran la mayor relevancia.

grojas@eleconomista.com.mx