La principal causa está a la vista: el deficiente sistema educativo que tenemos, desde la educación básica, con énfasis en la técnica y superior.

Si vamos al detalle, encontraremos los vicios y limitaciones con que se forma a los niños en la primaria y en la secundaria, particularmente en la enseñanza de las ciencias y que se extiende a los siguientes niveles por diversos factores, entre ellos: el gigantismo de las universidades públicas, que además no cubren la demanda, la tímida aceptación de las escuelas técnicas y ese absurdo de creer que TODOS, para prosperar, deben ir a la universidad.

De esta forma han proliferado cientos de universidades, que así se autonombran, de las que egresan miles y miles que jamás se van a dedicar a lo que estudiaron. Los preparan al vapor en carreras saturadas que no demanda el mercado.

Va un ejemplo: cada año egresan más de 5,000 alumnos de escuelas de Ciencias de la Comunicación, soy un convencido de que no debe ser una licenciatura, que las habilidades que se aprenden deben ser posteriores a una licenciatura por ejemplo, Columbia University.

El problema de los jóvenes NINIS, que ni estudian ni trabajan, es de casi todo el mundo, hay países, algunos de Europa, donde la preocupación se agrava porque miles de jóvenes entre los 20 altos y 30 bajos han tenido que regresar a la casa de sus padres, porque o están en paro o no les alcanza para sostener una vivienda propia; pero esa es otra historia.

La situación en México es por demás compleja. Como señalé, hay miles de jóvenes que estudiaron una carrera que jamás practicarán; un día agotan el peregrinar y se ocupan de lo que sea.

Ahí viene el descrédito que existe contra las carreras técnicas, como el joven para ser exitoso tiene que llegar a la universidad, deja de lado las alternativas de los tecnológicos, cuyas especialidades podrían ofrecerle mejores alternativas.

México es un país afortunado, porque en medio de los problemas socioeconómicos abundan las ofertas de empleo en técnicas y oficios. Cualquiera que los ha necesitado sabe el problema que significa encontrar buenos mecánicos, electricistas, carpinteros y otros especialistas.

Los prejuicios son mayores si la oferta de trabajo es como albañiles, policías, choferes, fontaneros, jardineros o trabajadores y trabajadoras domésticas.

Muchos de ellos son muy bien pagados y tienen alta demanda.

Así, entre la mala calidad de la educación y los prejuicios sociales, el dilema de los ninis en México es uno de esos mitos que pueden ser superados con las evidencias, si lo duda, revise la oferta que hay para choferes en Uber, policías y si sigue dudándolo, busque un buen carpintero, un buen electricista o un buen fontanero y de paso, investigue cuánto ganan...

Siempre me ha llamado la atención en Estados Unidos los miles de mexicanos trabajando en los servicios, sobre todo en el campo, restaurantes y construcciones; de ahí se generan más de 25,000 millones de dólares en remesas que envían los paisanos. Claro, aceptan los empleos que ofrece el mercado.

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