Los estados del centro-norte del país, particularmente Baja California Sur, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí, han tenido por cinco años un crecimiento económico de entre 4 y 6% y constituyen un ejemplo para todo el país. En pocas palabras nos advierten que sí se puede crecer a tasas altas, con todos sus efectos positivos.

El sur-sureste, por el contrario, se caracteriza por el estancamiento. Chiapas, Tabasco y Campeche tienen decrecimientos en su producción y Oaxaca y Veracruz no llegan ni a 1% de crecimiento.

Si no fueran parte de México estarían igual de atrasados que los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador), que, a pesar de haber tenido importantes revoluciones, siguen igual.

El sur-sureste mexicano tiene recursos, cultura milenaria, vocación agrícola, minera y energética y ubicación estratégica que permite unir mercados asiáticos y de América del Norte.

Una iniciativa importante fue la creación de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales, que todavía no se concreta en inversiones pero ahí están los estudios y la información. Se trata de siete Zonas Económicas Especiales que tendrían una inversión a largo plazo de 42,000 millones de dólares, generando 368,000 empleos. Se enfocan a desarrollar Coatzacoalcos, Lázaro Cárdenas-La Unión, Puerto Chiapas, Campeche, Puerto Progreso, Salina Cruz, en Oaxaca, y Tabasco. Las inversiones están orientadas principalmente a la actividad agroindustrial.

Dice la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales: “Impulsar el crecimiento económico sostenible que entre otros fines, reduzca la pobreza, permita la provisión de servicios básicos y expanda las oportunidades para vidas saludables y productivas, en las regiones del país que tengan mayores rezagos en desarrollo social”.

Se trata ahora de ejecutar los proyectos existentes,para que no queden sólo en buenas intenciones. En nuestro país hay experiencias exitosas de proyectos que logran realizarse como son las presas de CFE con inversión privada, crédito internacional y aval del gobierno.

De lograrse habrá una expansión económica en la región, al igual que como ahora se observa en el centro-norte del país. O en China, en donde las empresas de las zonas especiales contribuyen al país con 60% de las exportaciones, 20% del PIB y 46% de la Inversión Extranjera Directa.

Tres proyectos detonadores son el Tren Interoceánico, el Tren Maya y la Zona Económica Especial de Dos Bocas.

El Tren Interoceánico en la zona del istmo y Veracruz será un polo de desarrollo importante. Significa construir un nuevo puerto en Salina Cruz, rehabilitar el tren actual, una autopista de ocho carriles, dos parques industriales, gasoductos, un puerto aéreo, la creación de dos Zonas Económicas Especiales en Salina Cruz y en Coatzacoalcos.

El Tren Maya será un instrumento valioso para la actividad económica y el turismo. Quintana Roo es el único estado del sureste con un crecimiento económico alto, de 5% en los últimos cinco años. Como expectativa, Francia tiene interés en el potencial turístico de Quintana Roo.

La refinería de Dos Bocas en Tabasco será una importante transformadora de materias primas, por el aprovechamiento de la biomasa y aceite de origen vegetal para la producción de energía. Recientemente,  el Banco de China expresó su interés de financiar éste y otros proyectos. Sólo falta observar que el movimiento se demuestre andando.

SergioMota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.