“El mejor momento para prepararnos para esta tormenta era ayer”, dijo el Servicio Nacional del Clima de Estados Unidos, el domingo 14 de febrero. Allá viven una emergencia climática que no había ocurrido en un siglo. Se preguntan qué pasó y qué deben corregir en varios frentes: protección a personas vulnerables, política energética y coordinación entre niveles de Gobierno.

Acá, vivimos el cuarto apagón del sexenio y estamos en el “sano” proceso de evadir responsabilidades. El Presidente piensa que el apagón viene como anillo al dedo para defender su propuesta de reforma al sector eléctrico y para reforzar su forma de entender la soberanía energética. Pone en acción uno de sus talentos de comunicador y apuesta a que su carisma lleve la discusión a un lugar donde no se cuestione el papel en estos hechos de la CFE, el Centro Nacional de Control de Energía y la Secretaría de Energía.

Los apagones afectan a 3.2 millones de personas en 26 estados. Las pérdidas económicas se calculan en miles de millones de dólares y poco a poco sabremos la magnitud del daño en vidas humanas. Por todo ello es importante tener respuestas a algunas preguntas: ¿Cómo se preparó la CFE para esta eventualidad? ¿Cuándo recibió la información detallada de parte del Servicio Meteorológico Nacional? ¿En qué momento se puso manos a la obra el Centro Nacional de Control de la Energía? ¿Cómo ejerció la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, los superpoderes que ha obtenido con la subordinación de los órganos reguladores del sector energético?

Tener claro lo que pasó el fin de semana pasado es muy importante. También serviría mucho entender lo que está haciendo la CFE desde que la crisis estalló. De cualquier modo, no podemos perder de vista que el Presidente tiene razón al invitarnos a poner este episodio en el contexto de una discusión más amplia: ¿Qué tipo de sector energético necesitamos?

Aquí no valen respuestas simples ni documentos falsificados, ¿es un problema el uso masivo del gas de Texas, el más barato del mundo? Si bajáramos nuestro consumo de gas de Texas, ¿Cómo lo sustituiríamos? ¿A qué costo? En el contexto de la discusión de las reformas al sector eléctrico, es el momento de reflexionar sobre la CFE y las empresas privadas, ¿Dar más poder de mercado a la CFE impediría otros apagones masivos o haría más eficaz la respuesta? ¿Cuánto costaría hacer más eficiente a la CFE? En una visión más amplia, las heladas parecen estar relacionadas con el cambio climático, ¿Qué vamos a hacer en México para apoyar el esfuerzo global en este asunto?

En Estados Unidos, los expertos tenían conciencia plena de lo que iba a pasar, mínimo, desde el sábado 13 de febrero. Se reprochan haber malgastado horas muy valiosas que se tradujeron en vidas humanas pérdidas y en miles de millones de dólares en daño económico. Falló la coordinación entre los gobiernos locales y el federal. Falló también la comunicación a la población, que no supo cómo reaccionar. En la capital energética de Estados Unidos se abrió el debate sobre su modelo energético.

Texas es un usuario intensivo de energías fósiles y algunos grupos de presión de la industria petrolera encontraron en los apagones la ocasión para embestir contra las renovables. Las turbinas de energía eólica se congelaron y los paneles solares demostraron que no son confiables, dicen. Eso es bullshit, dice el profesor Ed Hirs, uno de los mayores expertos en Economía de la Energía, de la Universidad de Houston.

La falla estuvo en el estilo soviético de gestión del sistema energético, dice Hirs. Con ello, quiere decir centralizado y rígido.

¿Qué podemos aprender de este apagón y los otros tres? ¿Podremos aplicar el aprendizaje para tener una mejor Ley Eléctrica... o usaremos esta crisis para ajustar cuentas?

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.

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