La reforma fiscal promovida por Donald Trump en los Estados Unidos se construyó sobre la expectativa optimista de que al reducir la tasa de impuestos que pagan las empresas se liberaría una importante cantidad de recursos para ser dedicados a la inversión física en EUA, lo que impulsaría el crecimiento de la economía, efecto apoyado por un incremento en el gasto del gobierno. En el contexto de la discusión que hubo en el Congreso de nuestro vecino del norte, la oficina u órgano del Poder Legislativo de ese país encargado de realizar estudios sobre las finanzas públicas y el estado de la economía, la Congressional Budget Office (CBO), pronosticó que con el recorte de impuestos que estaba por aprobarse y las proyecciones de gasto público, la economía de EUA experimentaría un déficit de 1 billón de dólares (1 trillón de dólares en la jerga utilizada en ese país) alrededor del año 2022.

Sin embargo, apenas un año después de esas estimaciones, las cosas han cambiado. Diversos factores han ocasionado que la CBO haya ajustado sus proyecciones, particularmente sobre el déficit presupuestal del gobierno de los EUA. De esta forma, la caída en los ingresos tributarios, como consecuencia de la reforma y un gasto público en ascenso, han provocado que para el 2018, la CBO estime que el déficit presupuestal se ubicará en cerca de 800,000 millones de dólares, casi 242,000 millones mayor a lo pronosticada apenas hace un año. La oficina del Poder Ejecutivo, es decir, de la Casa Blanca, encargada de realizar estimaciones similares, ha sido desde luego mucho más optimista que su equivalente del Congreso, pues su estimación del déficit presupuestal para el presente año se ubica en apenas 440,000 millones de dólares, cifra que ya quedó muy rebasada con el cierre a junio, que representa los primeros nueve meses del año fiscal 2018, pues según la CBO, el déficit ya alcanzaba los 607,000 millones de dólares.

Por lo pronto, el mes de junio, mes en el que los registros históricos indican que normalmente el gobierno de EUA presenta un superávit, este año arrojó un déficit de prácticamente 75,000 millones de dólares. En los ingresos tributarios, se observa que las personas físicas en EUA aportaron.

Es verdad que la economía de EUA está creciendo; sin embargo, aún es muy pronto para explicar cuáles son los factores que están impulsando este crecimiento, pues de acuerdo con algunos analistas, la inversión no se ha incrementado en la magnitud que se esperaba, o al menos en la magnitud que prometía la administración de Donald Trump.

Un resultado directo del crecimiento del déficit presupuestal, así como del crecimiento de la economía, es que el déficit comercial de los EUA, lejos de disminuir, seguramente se incrementará, lo que hará que Trump se torne más virulento, injustificadamente, en contra del comercio internacional. Espero equivocarme.

La apuesta del Reino Unido por la banda ancha

La pasada semana el gobierno del Reino Unido publicó un importante documento denominado Future Telecoms Infraestructure Review, en el que delimitó un plan a mediano plazo para que un mayor número de personas pueden acceder a mejores servicios de banda ancha, tanto en su modalidad fija, como móvil.

El documento en cuestión contiene una propuesta de política pública que tiene como objetivo que en los próximos 15 años, toda la población, esté cubierta con servicios de fibra óptica hasta su hogar, lo que representa incrementar hasta en 20 veces la velocidad con la que hoy acceden a Internet. En materia de servicios móviles, establece las acciones necesarias para que la mayoría de la población cuente con servicios móviles 5G para el 2027.

Se trata de una apuesta significativa y seria por parte del Reino Unido. Bien valdría que el nuevo gobierno, el de López Obrador, haga algo similar.

*El autor es senador de la República.

Gerardo Flores Ramírez

Senador de la República

Ímpetu Económico