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El camino de Trump para ganar la nominación republicana

Trump dijo, sin aportar pruebas, que "filtraciones ilegales" de la oficina del fiscal indicaron que será arrestado. No dijo cuáles serían los cargos.
Independientemente de las opiniones y calificaciones que existen sobre Donald Trump como político y presidente, las ciencias políticas han sido puestas de cabeza desde su llegada al Partido Republicano. Trump es y ha sido un candidato fuera de lo tradicional en todo sentido, convirtiendo la incertidumbre en fortaleza.
A dos años de haber perdido la Casa Blanca, Trump busca otra hazaña en la política de Estados Unidos: ganar un segundo mandato como presidente tras perder una candidatura inicial a la reelección. Un logro que ha sucedido una sola vez. Grover Cleveland cumplió su primer mandato en 1884, perdió en 1888, pero regresó en 1892.
Otros cinco expresidentes intentaron recuperar el Despacho Oval luego de perder en su intento de reelegirse. Todos fracasaron. Para ganar de nuevo la presidencia, Trump debe primero obtener la nominación republicana, tarea complicada luego de haber perdido en 2020, los apoyos fallidos en las intermedias del 2022 y con un Partido Republicano dividido y sin rumbo.
El desafío de llegar a una tercera candidatura presidencial comienza con la pregunta sobre el estado que mantiene Donald Trump con su propio partido al que rehizo ideológica y electoralmente. Sin duda expandió el alcance a regiones de los Estados Unidos en donde las personas no se veían reflejadas en un sistema político que los ignoraba, guiando al trumpismo a una potencia política envuelta en una sola persona que se tradujo en oxígeno para la estructura partidista.
Pero el movimiento que Trump creó ha tomado vida propia y se ha trasladado a otras figuras y representantes que con discurso prestado avanzan sus carreras políticas y plataformas con éxito y resonancia. Hace ocho años Trump sorprendió con su narrativa logrando tomar el control del Partido Republicano y aprovechando el momento pudo ganar la elección a Hillary Clinton. Sin embargo, desde entonces el partido ha perdido la Cámara, el Senado y la Casa Blanca. Los republicanos ahora están nuevamente a cargo de la Cámara, pero apenas y con una mayoría fracturada.
Parece difícil que los problemas legales y acusaciones que enfrenta Trump descarrilen sus intenciones y posibilidades de competir por la presidencia una vez más. Superados esos obstáculos y habiendo lanzado su campaña a finales del año pasado, la estrategia que busca Trump para ganar la nominación de su partido le brinda mayores posibilidades de las que se podrían imaginar aún con el agotamiento de sus controversias, la exasperación por el drama constante y el deseo de superar la derrota de del 2020 con una cara nueva que brinde mayores posibilidades de triunfo en el 2024.
El control que tiene Trump sobre los republicanos, sus amenazas de sabotear a un eventual candidato republicano que no sea él, el amago de competir como una tercera opción y dividir el voto de derecha y una elección primaria con varios candidatos que pulverizan el voto abren las posibilidades de Trump rumbo a la nominación.
Aunque al momento es el único aspirante declarado con campaña en operación, Trump se podría enfrentar a otros nombres que ya suenan como el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie; el gobernador de Florida, Ron DeSantis; la exembajadora de las Naciones Unidas, Nikki Haley; el exgobernador de Arkansas, Asa Hutchinson; el exvicepresidente, Mike Pence; el exsecretario de Estado, Mike Pompeo; el senador de Carolina del Sur, Tim Scott, y el gobernador de Virginia, Glenn Youngkin.
Según información publicada por el portal FiveThirtyEight, cuando los encuestadores preguntan sobre una elección de dos entre DeSantis y Trump, DeSantis suele estar por delante 48 a 43. Pero en las encuestas con más de dos candidatos, Trump casi siempre lidera. Si la oposición a Trump se divide entre varios candidatos, fácilmente podría terminar en primer lugar. Y, debido a que la mayoría de los estados asignan todos o la mayoría de sus delegados de la Convención Nacional Republicana al ganador de su primaria, es una receta para que Trump asegure la nominación. Eso fue lo que sucedió en 2016, cuando opositores como el senador Ted Cruz, el exgobernador de Ohio, John Kasich; el senador Marco Rubio y el exgobernador de Florida, Jeb Bush, lucharon pensando que podían vencerlo.
En cualquier escenario, Donald Trump ha demostrado que no es una buena idea apostar en su contra cuando la lógica habría de imperar contra él. Muchos pensamos en 2015 que no podría ganar la nominación republicana, la mayoría creíamos que perdería contra Hillary Clinton en 2016, pocos esperábamos una insurrección en 2021 para anular las elecciones.
Un partido que batalló para elegir a un presidente de la Cámara podría ser incapaz de llegar a un acuerdo sobre un candidato presidencial, dejando el campo abierto a Trump. Las condiciones están dadas.