Como todos sabemos, el licenciado José Antonio Meade es el único candidato a la Máxima Magistratura de la nación en la historia del Partido Revolucionario Institucional que no pertenece a este instituto político que, el pasado domingo, celebró su aniversario número ochenta y nueve, con su candidato presidencial como único orador e invitado de honor.

Me gustaría preguntarle a don José Antonio y con él al lector, ¿qué pensaría de un nieto que celebra su cumpleaños como si hubiera nacido el mismo día, mes y año que su abuelo quien, además, tiene un nombre diferente? Creo que, por lo menos, calificaría al sujeto de simulador. Tal vez, Pepe —como lo llaman los priistas que ya lo hicieron suyo— hasta le diría: “¡No hombre, un genio!”.

Pues así es el  PRI, quien al revés de algunas señoras que se quitan los años con la intención de que las otras personas las crean más jóvenes, aunque por su apariencia física susciten el comentario de: “ojalá que llegues a la edad que representas”, insiste en aumentarse años y cumplir los que le corresponderían a su abuelo.

Esta es la historia: Tras la muerte del general Álvaro Obregón y durante el interinato de Emilio Portes Gil, para contener las ansias por el poder de los caudillos de la Revolución y con la intención de crear un régimen de instituciones y leyes, el 4 de marzo de 1929 fue fundado el Partido Nacional Revolucionario (PNR) según la idea y bajo el mando soterrado del general don Plutarco Elías Calles, con quien Luis Videgaray comparó a Meade porque ambos estuvieron al frente de cuatro secretarías de Estado, con la ventaja para Pepe de que la de Hacienda la ocupó dos veces y para dos gobiernos de diferente signo político.

El primer candidato a la Presidencia de la República, emanado del PNR, fue el ingeniero Pascual Ortiz Rubio que obtuvo el 93.58% de los votos; su contendiente por el Partido Nacional Antirreeleccionista fue el filósofo don José Vasconcelos por quien, “oficialmente” se inclinó el 5.42% de los votantes. Ya en ésta que fue la primera elección en la que participó el flamante partido se puso de manifiesto su vocación de máquina electoral ganadora de todos los comicios por la buena o por la mala. Vocación que heredarían su hijo y su nieto.

El ingeniero Ortiz Rubio, quien sufriera un atentado el día de su toma de posesión que le produjo más miedo que el de un cocodrilo en una fábrica de bolsas, únicamente gobernó —en realidad fungió como gerente y don Plutarco como Presidente del Consejo de Administración— durante 20 meses. Fue sustituido por el general Abelardo L. Rodríguez, quien con gusto aceptó el dominio de don Plutarco para él constituirse en parapeto y cómplice, como lo testimonia en sus libros Francisco Cruz Jiménez, del narcotráfico, la prostitución y las casas de juego.

Después del general Rodríguez, el Jefe Máximo, a través del partido, designó al general Lázaro Cárdenas para ser el primer presidente de la era revolucionaria que lo sería durante seis años (1934-1940). Don Lázaro le salió respondón al general Calles, a quien la tutela sobre el michoacano le duró menos que Pinocho en un aserradero. Le bastaron siete meses para quitarse de encima al sonorense y a los callistas (junio de 1935); y otros diez para expulsar al general Calles del país (10 de abril de 1936). Mi general Cárdenas desmontó la estructura del PNR, y el 30 de marzo de 1938 fundó el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), más apegado a las demandas y principios de la Revolución, además, a través del PRM, Cárdenas impuso el presidencialismo absoluto y el corporativismo al crear los cuatro sectores partidistas: el obrero, el campesino, el popular y el militar.

Sólo en una elección presidencial participó el PRM con el general Manuel Ávila Camacho como su representante y el general Juan Andreu Almazán como opositor. Otra vez el tufo de un gran fraude electoral se hizo presente. Don Manuel designó sucesor a su secretario de Gobernación licenciado Miguel Alemán Valdés y ambos, presidente y candidato, decidieron cambiar al Partido de la Revolución Mexicana y en enero de 1946 surgió el Partido Revolucionario Institucional, prescindiendo del sector militar pero con la persistencia del obrero, del campesino y del popular y, por supuesto, del presidencialismo absoluto y la vocación de ganar a como diera lugar.

Así pues, la verdadera edad del PRI data de enero de 1946, por eso, en las boletas electorales, en los debates entre candidatos y en toda acción electoral regida por la antigüedad del registro de los partidos, es el PAN quien aparece, con fecha de fundación de 1939, como el de mayor edad.

En su discurso del domingo el licenciado Meade pintó su raya “con los que han aprovechado para llenar sus bolsillos a costa del esfuerzo de los demás”, con lo cual en sentido real marcó su raya con los más conspicuos militantes del partido que lo adoptó como candidato. También, sugirió cambiar al PRI “para conectarlo con los anhelos de la sociedad”. Sería bueno que, al igual que el licenciado Alemán cuando fue candidato, cambie el nombre y los objetivos del PRI, que lo regrese a las siglas de su abuelo PNR, pero esta vez con otro significado: Partido del No Robar.

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ManuelAjenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.