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El ISR de las empresas y de sus trabajadores
Mi colega Luis Manuel Pérez de Acha indicaba hace un par de días en su cuenta (@LuisPerezdeAcha) que según la SHCP- del total de la recaudación del ISR, los asalariados aportan 50%, mientras que las empresas sólo contribuyen con 38% de ese total.
En primera instancia, estas cifras parecen revelar una situación injusta, asimétrica y desproporcional. La denuncia de esta disparidad, bajo la óptica hacendaria, seguramente justificaría un incremento a la carga fiscal de las empresas a la luz de la reforma fiscal que viene.
Sin embargo, lo que para la SHCP podría parecer injusto o incorrecto, para economías avanzadas resulta ser una situación deseable, no sólo porque es claro que los impuestos de los trabajadores los produce la empresa, sino porque el dato revela la creación formal de empleos. Veamos.
Aunque el ISR que se causa con motivo del empleo resulta ser jurídicamente- a cargo del trabajador, es la empresa la cual debe producir los recursos suficientes para cubrir tanto el salario como el ISR del trabajador. Al pagar los sueldos, la ley obliga a los patrones a calcular, retener y enterar el ISR de sus empleados. Para el caso de que el impuesto no se pague o se pague incorrectamente, el patrón será responsable solidario de dicho ISR. Por lo tanto, es claro que el impuesto de los trabajadores corre económicamente a cargo de las empresas.
En este orden de ideas, el que la recaudación del ISR de los trabajadores sea muy alta o incluso mayor que el de las empresas para las que trabajan, significa que estas empresas demandan mano de obra que habrá de ser lo suficientemente remunerada como para obtener retenciones mayores de ISR que el propio impuesto a cargo de dichas empresas.
Si todos los trabajadores del país prestaran sus servicios en una sola empresa y ésta sólo aportara 38% de la recaudación de ISR, mientras que aquéllos aportaran 50% de dicha recaudación, significaría que los empleados de esa sociedad reciben más ingresos que los que obtienen los accionistas de dicha empresa -después de pagar impuestos.
La existencia de retenciones elevadas en el ISR revela la creación de empleos formales que cubren, adicionalmente, contribuciones y aportaciones en materia de seguridad social.
Por todo ello, antes de generar justificaciones para elevar la carga fiscal de las empresas, la SHCP debe reconocer que encarecer los costos de operación de una empresa a través de la vía impositiva- desincentiva la creación de empleos formales y bien remunerados.
Adicionalmente, debe analizarse que el principal patrón del país es el Estado y éste no paga los salarios de la burocracia de la obtención de ingresos por actividades productivas, sino mediante la recaudación de impuestos de las empresas y de sus trabajadores.
De esta forma, es claro que las empresas del país -micros, medianas y grandes- son al final las que producen todos los empleos del país y la carga fiscal de todos esos trabajos; como es claro también que con los recursos que produce esa carga fiscal se pagan los salarios de la burocracia y, claro está, el ISR a cargo de los trabajadores del Estado.