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El Déjà Vu de Fernando Antonio Lozano Gracia con su Padrés
En 1994 el gobierno priísta de Ernesto Zedillo Ponce de León, arrastraba una crisis de inseguridad y credibilidad nacional e internacional, igual de grave como la de ahora ante los hierros en investigaciones de los asesinatos del cardenal de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo y Luis Donaldo Colosio Murrieta, que gracias a la muerte del sonorense llegó a ser Presidente y creció más con el asesinato del líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Francisco Ruiz Massieu, que se le imputó a Raúl Salinas de Gortari.
Desde ahí viene el anhelo de contar con una Policía o Gendarmería Nacional que de investigación sólo es de nombre, nos hemos conformado con caricaturas como la hoy extinta Policía Federal Preventiva (PFP) y después de 23 años con dos exjefes del Ejecutivo del Partido Acción Nacional (PAN), más lo que lleva en el poder, quién no se despierta con ganas de joder al país, las corporaciones son una porquería de corrupción.
De la libreta de reportero, llegaron los datos cuando Ernesto Zedillo nombró al primer Procurador General de la República no priísta o afín, sino a un desconocido abogado Fernando Antonio Lozano Gracia, entonces legislador del PAN, para que resolviera el caso del asesinato de Ruiz Massieu y otros si podía, debido a que a los Procuradores priístas se les hacía bolas el engrudo, creando fiscalías especiales.
La historia recuperada en los tiempos de reportero en El Sol de México y que gracias a eso y otros trabajos se nos invitó a El Economista, se nos comentó todavía cuando había fuentes de la Policía Judicial Federal (PJF), que Ernesto Zedillo ofreció el cargo de Procurador, al reconocido abogado penalista, Juan Velázquez para esa labor. Él lo rechazo y sugirió nombres, entre ellos Lozano Gracia.
Al ser nombrado Lozano Gracia también pidió a Juan Velázquez, quien dijo algunas vez a los reporteros, entre ellos a su servidor él no defendía inocentes y por eso el sobrenombre de: Abogado del Diablo. Estar junto a él o platicar era nota para reportero, no de historias de reportero. Nunca se negó o cuestionó, al contrario retaba con datos y cuando había una pregunta penitente, sonreía.
Así a en esas charlas de respeto, confesó recomendó a Lozano Gracia y a Pablo Chapa Bezanilla, éste último que luego fue conocido como el Fiscal de las Brujas. Era un abogado mediocre dentro del organigrama de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PJDF), pero creaba escenarios como nadie pago a todos los supuestos testigos de oídas en el caso, incluso a la vidente Francisca Zetina La Paca, para encontrar al diputado Manuel Muñoz Rocha y ligar a Raúl Salinas.
Hoy como un excelente abogado, defiende a un exgobernador en desgracia del PAN, Guillermo Padrés Elías, que según él lo detuvieron de mala leche, pese a que él se entregó. Pienso recordó que su exfiscal Chapa Bezanilla, le pidió que Raúl Salinas que estaba fuera del país a platicar del caso y cuando lo hizo lo pescaron, ante la turbulencia política del momento y el hermano de Carlos Salinas se jodió 10 años en prisión.
Tantos años después el panorama del país no mejora, al contrario se deteriora y la alternancia en el poder ha creado más corruptos, qué habrá sentido Lozano Gracia al entregar a su cliente y además al hijo del mismo nombre al ser sorprendido por la Procuraduría General de la República (PGR) con una segunda orden de aprehensión por delitos graves, habrá rememorado que él también fue cómplice de un engaño como Procurador.
COMMODATO
El aún gobernador con licencia de Veracruz, prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa vale 15 millones de pesos para quien lo delate o diga dónde se encuentra, las recompensas de PGR no deberían ser dependiendo: ¿El Sapo la Pedrada?