En el mundo del análisis de las telecomunicaciones, uno asimila que se encuentra en las postrimerías del año en curso cuando comienza a ver artículos destacando las principales noticias de los pasados nueve meses o prediciendo cuáles serán las principales tendencias durante el nuevo año. Para no perder la costumbre, dedicaré esta columna a evaluar el panorama de algunas de las más conocidas tendencias y las posibilidades que tienen las mismas de materializarse a gran escala.

Como si fuese una tradición navideña, al menos para América Latina, desde el 2001 no ha existido una lista de grandes tendencias que transformarán al mercado en los próximos 12 meses que no incluya a los operadores móviles virtuales (MVNOs, por su sigla en inglés). Esto se debe a que desde una óptica centrada en reducir costos, esta alternativa se muestra sumamente atractiva. No obstante, la lógica de negocios es una cosa y el sentido común de la industria es otra.

Los MVNOs enfrentan varios problemas, entre los que se encuentran no encontrar operadores de redes dispuestos a venderles capacidad, es un negocio de márgenes de ganancia reducidos y aún estamos esperando por el operador virtual latinoamericano que no sea parte de un proveedor tradicional de telecomunicaciones. En México, el panorama de los MVNOs no ha variado mucho con las operaciones de Megacable y Maxcom, representando una ínfima participación del mercado móvil del país.

Los servicios de Banda Ancha Móvil (BAM) nuevamente hacen parte de las principales tendencias que caracterizarán el mercado de telecomunicaciones durante el 2013. No obstante, aunque se verá un crecimiento en el número de accesos móviles a Internet, este segmento continuará generando polémica en la región. Entre las preguntas que tienen que ser respondidas por los entes reguladores, está: cuándo una conexión móvil a Internet puede considerarse banda ancha.

Otro tema menos áspero es lograr que los distintos actores del sector de telecomunicaciones se pongan de acuerdo en cómo promover la adopción masiva de la Banda Ancha Móvil. Por un lado, hay proveedores de tecnología que culpan a los operadores por aún comprar teléfonos 2G, lo que desacelera los niveles de crecimiento de dispositivos que puedan operar tecnologías avanzadas que viabilicen la oferta de Banda Ancha Móvil. Por otro lado, encontramos a los operadores móviles que culpan a los gobiernos por demorarse demasiado en otorgar nuevas concesiones de espectro o no presentar un cronograma claro de cuándo se estarían entregando nuevas licencias. Y por parte de los entes reguladores, uno de los principales obstáculos que enfrenta la masificación de la Banda Ancha Móvil es lo acotado de la cobertura de las redes 3G/4G de los operadores móviles.

Desde la perspectiva de Signals Telecom Consulting, todos los comentarios antes mencionados tienen algo de veracidad. Lo que sorprende es que ninguna de estas tres partes comente abiertamente otros problemas (no necesariamente de telecomunicaciones) que enfrenta el crecimiento de la Banda Ancha Móvil en América Latina. Para ilustrar este punto, tomemos el caso de México e imaginemos que cada uno de los más de 112 millones de mexicanos reciben gratis un teléfono inteligente de su preferencia que pueda operar en las redes HSPA+ y/o LTE de Movistar, Telcel, Iusacell y Nextel.

Si regresamos al mercado, en un par de meses notaremos que una gran parte de la población utiliza sus nuevos teléfonos para servicios tradicionales como mensajes de texto y telefonía. También observaremos un incremento en el uso de redes Wi-fi públicas pero notaremos que este incremento en uso de teléfonos inteligentes no se refleja con un increíble salto en la contratación de líneas de Banda Ancha Móvil.

Este panorama inmediatamente nos fuerza a indagar cuáles son las razones para que la esperada explosión en contratación de líneas no se haya dado en áreas donde existe la cobertura de redes HSPA+ y/o LTE. La lógica nos indica que es una cuestión de precio el que muchas personas decidan no contratar el servicio. Pero, si es cuestión de precio, entonces, estamos hablando de que es un problema del poder adquisitivo de gran parte de la población.

Lo que he intentado demostrar es que, en ocasiones, hay quienes culpan a las autoridades de regulación del sector de telecomunicaciones por el bajo número de usuarios de banda ancha que exhibe el país. Y las autoridades, por su parte, culpan a los operadores por sus tarifas. Mi pregunta es: ¿cuándo será que escuchemos que el lento crecimiento también es consecuencia de niveles de desarrollo e ingreso por hogar que no son comparables con Finlandia, Japón o Alemania?

El autor es presidente de Signals Telecom Group.

Twitter: @Jose_F_Otero