La educación tiene un efecto fundamental en la vida económica de las personas y a su vez, los fenómenos económicos inciden en el presente y futuro de la educación.

“La educación es el pasaporte para el futuro, porque el mañana pertenece a quienes se preparan hoy”

Malcolm X, activista estadounidense

El día de hoy se conmemora el Día del Maestro, paradójicamente sin que en este día se pueda ejercer la función de educar formalmente, porque es un día feriado para escuelas y maestros.

Por ello resulta conveniente reflexionar acerca de la relación entre la economía y la educación, así como sobre las implicaciones y relaciones que existen entre una y otra.

Distintos estudios conductuales han mostrado la importancia de tratar de modelar o incidir en las decisiones relacionadas con educación futura, en virtud del efecto tan relevante que las decisiones que los jóvenes tomen sobre su educación (áreas, características y calidad) tendrán en su futuro, tanto en su desempeño académico, como por supuesto en su vida profesional y, consecuentemente, el bienestar económico que alcancen.

En el estudio “Nudging in Education”, de Damgaard y Nielsen, a partir de la revisión de distintos estudios se plantea la posibilidad (y conveniencia) de realizar intervenciones conductuales en temas educativos, así como que es factible utilizar mecanismos conductuales para apoyar a los jóvenes a tomar mejores decisiones en relación con su futuro escolar, por ejemplo, a través de proveer de manera adecuada información que les permita entender y valorar adecuadamente sus propias habilidades en distintos campos. Ello permite que los niños —y después jóvenes— exploten adecuadamente las áreas de conocimiento en que sus habilidades les permitan destacar y alcanzar un mejor desempeño. En mi experiencia personal, cuando se logra que los jóvenes identifiquen áreas específicas que le resulten de interés y que sean afines a sus capacidades y habilidades, se logra una motivación interna más potente, que a su vez se traduce en un mejor desempeño y, posteriormente, en la vida profesional, en mejores resultados que contribuyen a un crecimiento laboral.

De la misma manera, es posible, mediante estímulos conductuales específicos, ayudar a que aquellas habilidades limitadas en los jóvenes alcancen los niveles aceptables, sobre todo cuando se trata de habilidades indispensables para cualquier campo de la vida profesional. Es frecuente escuchar que, si un hijo es bueno pintando y malo en matemáticas, hay que ayudarlo a que desarrolle sus habilidades de pintor y no darle clases de matemáticas. Esta visión es incorrecta, porque asume que ambas opciones son excluyentes y supone que un área específica de conocimiento es opcional. Lo conveniente sería, por supuesto, favorecer y desarrollar las habilidades artísticas, pero con una orientación que le permita traducir éstas en actividades que le generen oportunidades de desarrollo profesional (y salarial) y, simultáneamente, apoyarlo en la capacidad de comprensión mínima de los temas matemáticos, que son necesarios en cualquier faceta de la vida personal y profesional futura.

Hoy, por ejemplo, se discute como una de las razones de mayor o menor capacidad de innovación y crecimiento de las economías la orientación hacia las áreas denominadas STEM (las iniciales en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas), encontrándose que en aquellas sociedades en que más jóvenes participan en estas áreas de conocimiento, se produce mayor innovación y crecimiento económico (y con mejores salarios promedio esperados). De la misma manera, uno de los factores que explica la desigualdad salarial de género (además de estructuras de discriminación laboral reales y de la afectación de la maternidad en la vida salarial), es precisamente la baja participación de las mujeres en las áreas STEM.

En temas educativos y económicos, también resulta importante destacar algunos de los planteamientos del libro Giving Kids a Fair Chance, del Premio Nobel de economía James Heckman, en el que se concluye, entre otras cosas, que la calidad y duración de la educación inicial que reciben los niños (la que va de los cero a los 18 meses y después hasta los 48 meses) tienen efectos específicos favorables, tanto en el desempeño académico de los grados superiores, como en el futuro desempeño en la vida profesional adulta.

La educación tiene un efecto fundamental en la vida económica de las personas y, a su vez, los fenómenos económicos inciden en el presente y futuro de la educación.

Hoy, la educación sigue siendo un factor fundamental para asegurar a nuestros hijos mejores oportunidades de crecimiento profesional, bienestar económico y felicidad futura.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento de Fondo de Ahorro Educativo de Mexicana de Becas.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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RaúlMartínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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