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Domingo de elecciones
EL PRIVILEGIO DE OPINAR Por: Manuel Ajenjo
Como todos los domingos, Juanito -no el candidato subrogado del PT, sino el niño que protagoniza esta crónica- despertó temprano. Prendió la tele y sufrió la primera decepción del día: la imagen de Chabelo estaba katafixiada por la de Joaquín López Dóriga. En lugar de En Familia, estaba al aire Decisión 2009, espacio informativo sobre la jornada electoral que iniciaba. Juanito decide seguir otro ratito dormido. Cuando despertó, encendió la tele y ahora en la pantalla estaba la familia Calderón Zavala que se dirigía a la escuela primaria El Pípila, el sitio en el que siempre votan los inquilinos de Los Pinos. El lugar se encontraba bajó un fuerte dispositivo de seguridad desplegado por los integrantes del Estado Mayor que de pasadita aprovecharon su estancia en la escuela para obtener su certificado de primaria.
Mariana -la mamá de Juanito no la niña de los anuncios del PRD- aprovechó que su vástago dormía y se dirigió al tianguis a comprar frutas y verduras que, como dicen los anuncios de productos chatarra , hay que consumir para que éstos tengan resultados alimenticios. También compró barbacoa para que la familia desayunara: en los tiempos del PRI -recordó- el día de las elecciones una no tenía que preocuparse por el desayuno, había tamales gratis para toda la colonia, también nos daban atole, con el dedo pero atole al fin. Esta práctica ha sido modificada: ya no dan tamales, el atole es más aguado y el dedo más grueso.
Despierta de mal humor Germán -no el próximo expresidente del PAN, sino el papá de Juanito y esposo de Mariana- prende la tele con la esperanza de ver algún programa deportivo y nada. En su lugar sólo enlaces informativos sobre la elección: Ya están instaladas 79% de las casillas -son las 11, ¿por qué no están instaladas 100 por ciento? Pinches huevones- piensa Germán con los dos tercios de cerebro que normalmente tiene los domingos a esta hora. Además está crudo. Anoche se puso jarra con sus cuates discutiendo sobre las elecciones y jugando dominó. Por estar alegando del voto en blanco le ahorcaron la mula del mismo color. Como no hay crudo que no sea humilde, Germán, responde al primer llamado de Mariana y se instala en la mesa para desayunar. Lo mismo hace Juanito quien se lleva la segunda decepción del día: - ¿Barbacoa? Yo quería carnitas. -Pues te amuelas -le dice su madre- las carnitas están muy caras. -Con eso de que reinvindicaron a los cerdos cuando se comprobó que la influenza no era porcina, la carne de puerco está más cara que la humana- agrega Germán que recuerda que el otro día en un table pagó 1,000 pesos por unas nalguitas la mitad de tamaño de las de Mariana. Para que Juanito no haga berrinche, se vuelve insoportable cuando los hace, igual que Germán, no su papá si no el muy próximo expresidente del PAN, Mariana le da de desayunar una bolsa de Chatarrines, que el niño devora con fruición sin agregar a la dieta ninguna fruta porque éstas están más caras que la carne de cerdo y que la humana.
Luego del desayuno, viene la disyuntiva: ¿Votar? Votar para qué si todo va a seguir igual .
Juanito -que se sabe de memoria los anuncios del IFE- les recuerda: Y luego dicen que a nosotros nos vale todo. No, no estoy de acuerdo . Yo creo que ustedes se cansaron y hay que meterle Vayan a votar y háganlo antes de que empiece el juego -el chavo, que ya trae puesta la verde, se refiere al juego que más tarde tendrá la Salación Mexicana de Futbol contra su similar -en todos los aspectos- de Nicaragua.
Deciden ir a votar pero surge un problema: a Mariana le robaron su credencial de elector. -¿Cómo qué te la robaron? No es posible que seas tan pendeja -dice Germán a quien con la salsa bien picosa de la barbaca y tres serpientes frívolas, ya se le quitó lo crudo y por ende lo humilde. -Si a Demetrio Sodi -replica la mujer- que es candidato de Jefe Delegacional y que ha de traer por lo menos dos o tres guaruras se la robaron, imagínate a mi que siempre ando sola.
Mariana se queda en casa y Germán va a votar. Conociéndolo, la esposa lo manda con boleto de pronto regreso: -Llévate a Juanito. -Sí papá, porfa, llévame, yo quiero ver cómo se vota- dice el chamaco que ya está harto de un domingo en casa sin tele.
Llegan a la casilla correspondiente y tercera decepción para Juanito: El niño no puede entrar con usted, el voto es secreto y personal . ¿Y por qué el Presidente si entró a votar con su hijo? -alega nuestro personaje que conoce sus derechos. ¿Qué tiene Felipe Calderón que no tenga mi papá?
Los dos son chaparritos, pelones y de lentes. Los funcionarios de la casilla temerosos que el escuincle les haga un plantón al grito de hijo por hijo, ladilla por ladilla , le permiten ayudar a su papá a depositar las boletas en las urnas. El malvado infante es partidario del voto nulo, a propósito coloca las boletas equivocadamente con la esperanza de que los votos de Germán sean nulificados.
Por la tarde, cuarta decepción para Juanito: van 40 minutos de juego y México no puede meterle un gol a Nicaragua, que ocupa el lugar 135 en el ranking de la FIFA. Pero gracias a un dudoso penalti y a un golecito al minuto 85, México se impone 2 a 0. -¿Qué, no vamos a ir a festejar a El Ángel?- pregunta Juanito a su progenitor. -Pues ni que le hubiéramos ganado a Honduras- contesta don Germán que ya trae media estocada merced a su dominical culto a San Cubas Tadeo.
Son las 8 de la noche -dice Mariana- ya es hora de dormir. Juanito trae más pila que Beatriz Paredes y Enrique Peña Nieto, los ganadores de la jornada, juntos. No tengo sueño -informa el crío- por primera vez quiero ver completo Hazme Reír. -No debí dejarte dormir tanto en la mañana. Pero óyeme bien, si no te levantas temprano para ir a la escuela, te meto a una guardería subrogada del Seguro Social -asegura Mariana subiendo el tono.
La amenaza no surte efecto, el chiquillo continúa pegado a la tele, quiere ver al equipo de Facundo, en eso está cuando viene su quinta decepción del día: el programa es interrumpido, aparece un señor de bigotito que con un tono de cura sin vocación ni elocuencia, informa: El Instituto Federal Electoral instaló 139,113 casillas, 99.95% del total programado . Gozando sus 10 minutos de fama televisiva, con el mismo tono cansino, no da ni información importante ni mensaje alguno, sólo hace un infomercial del Instituto que preside.
Conforme el señor de bigotito habla, Juanito bosteza, cierra los ojos y queda profundamente dormido. Sorprendida Mariana, quiere saber el nombre del santo varón cuyas palabras han operado el milagro de que su inquieto chamaco se duerma. Su nombre: Leonardo Valdés ZZZZZurita.
El privilegio de opinar