Quizá para efectos del objetivo de Hacienda de conseguir reducir al máximo los precios de medicamentos, le funcione el estilo discrecional y de no dar información al mercado, pero puede significar altos costos no sólo para las empresas del sector sino para la producción y el empleo en el sector farmacéutico. Ya lo tendría que estar midiendo la Secretaría de Economía.

Según un análisis que nos comparte un experto del sector, tal parece que el equipo hacendario de compras recurre a modelos no cooperativos de la teoría de juegos, donde entre menos información tengan los participantes mayor ventaja puede obtener como comprador.

En teorías de juegos en negociación, una de las más conocidas es el llamado dilema del prisionero. Se basa en una historia donde la policía captura a dos delincuentes, y a cada uno le dice por separado que la pena es de 10 años de prisión, pero si confiesa que robó el banco y delata a su compañero, quedará libre, y el otro irá a prisión por 10 años. Aquí la paradoja es que, si ninguno de los dos confiesa, les tocan dos años de prisión, pero si los dos confiesan haber robado el banco, a cada uno les toca una pena de cinco años. La incomunicación entre ellos les hace tener una pena más grande de la que obtendrían si ambos tuvieran información. Parece la estrategia a la que recurren las autoridades hacendarias en materia de compras.

Convocan a las empresas una a una y les piden cotización a cada una para cierto medicamento, después las dejan de llamar y generan vacío, con el fin de que una u otra estén dispuestas a dar un menor precio. El problema es que a la larga puede derivar en afectar eficiencias del mercado nacional farmacéutico.

Conforme las tendencias actuales, es sabido que la transparencia en los mercados es una característica estrictamente necesaria para su correcto funcionamiento. En cambio, con la discrecionalidad los escenarios para la toma de decisiones se vuelven complicados y el riesgo es que los agentes económicos se equivoquen y asuman costos, pero ello también impacta en la economía. Y tal cual, ya está sucediendo: varias farmacéuticas han hecho despidos. Prefieren abandonar sus registros de medicamentos, y dejan de ofertar al gobierno por el riesgo de equivocarse y no ser rentables.

Otro riesgo es que, a la larga, haya menos postores en licitaciones públicas y menor competencia.

Adicionalmente en el mercado se detona especulación. Lo delicado es que se generen trastornos de mercado en segmentos terapéuticos vitales para el sector salud, al grado de que terminen de producirse en el país. Tal es el caso de los cinco principales grupos terapéuticos que hasta la fecha no se sabe cómo los adquirirá el actual gobierno, porque los dejó fuera de la compra consolidada y representan cerca de 80% del mercado público. Hablamos de terapias focales como las de cáncer, los fármacos hematológicos (para padecimientos de la sangre), los de cardio y también los de vacunas y planificación familiar.

Específicamente hablando de las terapias oncológicas, hay versiones que andan circulando de que el equipo de la Oficialía Mayor de SHCP está negociando con empresas extranjeras sin registros ante Cofepris. No está confirmado, pero se menciona que se estaría negociando con la empresa argentina Asofarma y alguna brasileña para cubrir específicamente las terapias del grupo de oncológicos, que en el 2019 este portafolio del mercado público puede llegar a un valor cercano a los 9,000 millones de pesos. Lo malo es que no cuentan con registros.

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.