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Opinión

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Dinamismo económico 2023: hazaña difícilmente replicable

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FACHADA INEGIECONOMISTA

Podemos decir que este será un año caracterizado por el reto que suponen los elevados niveles en las tasas de interés, los cuales, indudablemente tendrán efectos de desaceleración en la actividad económica

El 2023 fue un año que se caracterizó por desafiar todo pronóstico y lúgubre estimación en términos de actividad económica; por un lado, en México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que el PIB acumulado en los primeros nueve meses del 2023 registró una variación de 3.4%, nivel que, a principios de tal año, prácticamente ningún participante del mercado vislumbraba, ni siquiera el más optimista.

Ahora, ante el robusto desempeño del consumo privado, dinamismo de la actividad industrial y fortaleza del mercado laboral, un crecimiento superior al 3% para todo el 2023 es un escenario que se antoja altamente probable, lo cual, dada la actual coyuntura económica, resulta una verdadera hazaña.

En el mismo sentido, la dependencia oficial de análisis económico en Estados Unidos (BEA por sus siglas en inglés), informó que la actividad económica en tal nación registró una tasa de crecimiento trimestral anualizada de 3.3% durante el último trimestre del 2023, lo que implicó una variación total para tal año de 2.5 por ciento.

Lo anterior es particularmente notable toda vez que la economía estadounidense no solo evitó el temido escenario recesivo, sino que mostró un interesante y rotundo dinamismo, el cual estuvo impulsado, principalmente, por la fortaleza del consumo privado (ante un mercado laboral singularmente robusto).

Ciertamente, el favorable desempeño no solo de las descritas economías sino de varias alrededor del mundo- resulta especialmente notable por el hecho que las autoridades monetarias han instrumentado política monetaria fuertemente restrictiva, la cual, teóricamente, tiene entre uno de sus efectos, una desaceleración en la dinámica económica; elemento que aún, sorprendentemente, no se ha materializado.

En ese contexto, resulta natural preguntarse cuál ha sido el motor o la coyuntura extraordinaria que ha provocado que la desaceleración económica no sea aún tangible. Varios son los factores que podrían estar detrás de tal interrogante: una masa de ahorros generados durante la pandemia en la población, revisiones a los salarios mínimos, una inusitada fortaleza en el mercado laboral, cambios en los hábitos de consumo y la relocalización de cadenas productivas son solo algunos de los factores clave que podrían responder al actual dinamismo de la economía.

Sin embargo, y a pesar de lo anterior, el fantasma que representa la apretada política monetaria (la cual opera con un rezago), es un elemento que estaría presente durante todo el presente año por lo que, hacia adelante, una desaceleración en el sorprendente dinamismo de la actividad económica, tanto mexicana como estadounidense, resulta un escenario altamente probable.

En ese sentido, existen factores de riesgo que, desafortunadamente, sesgan a la baja el balance de crecimiento económico. Particularmente en México observamos: i) escenario de desaceleración más pronunciado y duradero en la economía estadounidense, ii) persistencia de la inflación en niveles elevados que obligue a mantener las tasas en altos niveles por más tiempo del estimado, iii) incertidumbre en futuras políticas públicas ante un escenario de elecciones, iv) nuevos escalamientos en las tensiones geopolíticas a nivel global, v) desequilibrios financieros ante un apretamiento monetario excesivo y vi) falta de infraestructura al interior que imposibilitaría detonar el potencial de crecimiento ofrecido por el fenómeno del nearshoring.

Lo anterior nos ha llevado a pronosticar una variación en el crecimiento económico mexicano para 2024 de tan solo 1.8%, dicho nivel luce sombrío a la luz de la inusitada fortaleza en la actividad económica; sin embargo, dados los factores de riesgo descritos con anterioridad, consideramos que es un escenario probable.

Además de ello, nuestra estimación en la tasa de referencia asciende a 9.50% ante un nivel inflacionario pronosticado que no logra converger a la meta de Banxico en el actual año (4.10% al cierre de diciembre).

En conclusión, podríamos decir que el 2024 será un año caracterizado por el reto que suponen los elevados niveles en las tasas de interés, los cuales, indudablemente tendrán efectos de desaceleración en la actividad económica, por ello, las autoridades monetarias alrededor del mundo se enfrentan a un escenario tremendamente complejo: defender a cabalidad su mandato con la estabilidad de precios pero siendo extremadamente cautos y previsivos como para calibrar sus decisiones de tal manera que el costo en crecimiento económico sea el menor posible.

Así, el 2024 nos mostrará qué tan ágiles o no resultan ser los bancos centrales para salir airosos ante tal reto.

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