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Opinión

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DiMos y diretes del sistema de pagos

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Luis Bartolini Esparza

“No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto”

Albert Einstein

SPID, SPEI, CoDi y DiMo, parecieran los nombres de personajes de un nuevo universo Marvel; pero no, en realidad se trata de los acrónimos de los sistemas de pago que opera el Banco de México. Por ejemplo, SPID es el Sistema de Pagos Interbancarios en Dólares, SPEI es el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios, CoDi es el de Cobro Digital y el más reciente de la familia es DiMo o Dinero Móvil. Todos estos personajes tienen una razón de ser o poderes especiales si seguimos con la alegoría.

Sobre todo, respecto del CoDi y posteriormente del DiMo, se ha comentado en diversos medios la forma en la que funcionan, particularmente que el primero de ellos requiere de la generación de un código QR para su lectura y ejecución, mientras que el segundo se caracteriza por estar asociado a un número telefónico celular, que el más nuevo no sustituye al anterior porque serán herramientas complementarias, que las expectativas de generalización del uso del CoDi no se han alcanzado conforme estaba originalmente planteado, etc. También que ambos dependen de la plataforma que proporciona el SPEI con el que la mayoría de nosotros estamos más familiarizados porque a través de páginas web, aplicaciones móviles o incluso a través de alguna instrucción directa, los cuentahabientes hacemos transferencias de recursos a cuentas de terceros o propias, pero en diferente institución.

Estamos acostumbrados a decir “mándame una transferencia” o “te hago una transferencia” como uno de los servicios a los que ordinariamente tenemos acceso quienes contamos con cuentas en entidades habilitadas para tales efectos como participantes directos o indirectos de este sistema de transferencias que es el dominante. Por lo que hace a la aceptación que tendrá DiMo, dejaremos pasar algo de tiempo, comenzando por el hecho de que las entidades financieras se encuentran todavía en el proceso de generar las adecuaciones en sus sistemas informáticos para poder ofrecer a su clientela este servicio, y hasta el momento están ya en operación sólo un par de alternativas.

Ahora, entremos un poco más a fondo de lo que hay detrás de estos personajes y el servicio que nos brindan. Para comenzar, hay que señalar que este tipo de herramientas están identificadas a nivel global y cuentan con estándares internacionales que sirven de referencia para las implementaciones desarrolladas en los distintos países. El Banco de Pagos Internacionales (BIS), publicó desde 2012 los Principios aplicables de las Infraestructuras del Mercado Financiero (FMI por sus siglas en inglés), a las cuales pertenece nuestro SPEI. En otras palabras, este sistema del Banco de México forma parte de las FMI de nuestro país ya que cabe dentro de la definición respectiva que implica que se trata de “un sistema multilateral que reúne a las instituciones participantes, incluido el operador del sistema, utilizado con la finalidad de compensar, liquidar o registrar pagos, valores, derivados u otras operaciones financieras”.

¿Y eso por qué habría de importarnos?, sería la pregunta, y la respuesta es que, tales sistemas no solamente cuentan con todo el robusto y complejo andamiaje tecnológico y normativo generado por el Banco de México, sino que además, al haber referentes de estándares internacionales e implementaciones de herramientas similares en distintos países del mundo, también hay en consecuencia la manera de “medir” la seguridad, confiabilidad, disponibilidad y eficiencia de nuestras herramientas en comparación con sus pares informáticos allende las fronteras. Son entonces comparables y verificables, elementos esenciales para garantizar cualquier proceso de calidad y mejora continua.

Partiendo de la base de que la súper autopista informática es el SPEI y sobre ella corren vehículos como el CoDi y DiMo, es oportuno señalar que según el último Informe Anual sobre las Infraestructuras de los Mercados Financieros publicado por Banxico, el SPEI que es un sistema que opera 24 horas al día los 365 días del año, reportó un crecimiento en el número de operaciones entre 2020 y 2021 del 62% y alcanzó un nivel de disponibilidad del 99.99% que para efectos prácticos significa una indisponibilidad de 50 minutos de los 525,600 minutos del año en comento. Con ese soporte, el éxito y generalización del uso del CoDi y el DiMo dependerán en buena medida de la velocidad en que las instituciones adecuen lo conducente y mucho también, en la efectividad de las campañas de difusión que se realicen, sobre todo considerando que en ambos casos se trata de servicios financieros sin costo adicional para los usuarios.

¿Tú ya hiciste alguna transferencia por DiMo?, es bastante amigable este personaje.

Twitter: @LBartolini

e-mail: lbartolini01@gmail.com

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Luis Bartolini Esparza

Consultor en derecho financiero, bancario, financieras populares y Fintech.

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