En poco más de un año, los principales mercados accionarios de Estados Unidos han dado una impresionante vuelta en u que los ubica nuevamente en máximos históricos. Si nos remontamos a mediados de septiembre del año pasado, los principales índices bursátiles de Estados Unidos se encontraban en el comienzo de una fuerte caída que tocó fondo a mediados de diciembre, alcanzando niveles no vistos desde septiembre del 2017.

El fuerte ajuste observado entre septiembre y diciembre del año pasado, en el cual el S&P 500 perdió 17.5% de su valor, estaba basado en tres preocupaciones fundamentales: I) una escalada en las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos; II) un endurecimiento en la política monetaria por parte de la Fed y otros bancos centrales; y III) una evidente desaceleración y un creciente riesgo de recesión para la economía global y la de Estados Unidos.

Aunque la escalada en las tensiones comerciales comenzó desde principios de agosto del 2018 cuando Estados Unidos anunció un nuevo incremento en los aranceles a las importaciones provenientes de China, los mercados tuvieron un breve rebote a finales de octubre de ese mismo año cuando China y Estados Unidos anunciaron que retomarían las negociaciones.

Sin embargo, el rebote fue de corta duración, ya que unos días después EU anunció que estaba preparado para extender aranceles a todas las importaciones provenientes de China a partir de febrero del 2019. Esta situación se combinó con la percepción de que la Fed, al mantener su mensaje de normalización de tasas y retiro de liquidez, estaba cometiendo un grave error de política monetaria que incrementaba la probabilidad de recesión para la economía global y en especial la americana.

Vale la pena recordar que después de casi 10 años de tasas de interés cercanas a cero y billones de dólares de estímulos adicionales en la forma de inyecciones de liquidez a los mercados, la Fed comenzó a acelerar su proceso de normalización monetaria en el 2018.

Dicha aceleración del proceso de normalización se dio en un contexto de robustecimiento generalizado en el crecimiento de Estados Unidos. Sin embargo, a partir del último trimestre del 2018, la economía de Estados Unidos comenzó a dar ciertas señales de desaceleración mientras que la economía global lo hacía de manera más contundente.

A partir de ahí, los mercados financieros empezaron a descontar un escenario donde la normalización de la política monetaria de los principales bancos centrales —en la forma de mayores tasas de interés y retiros de liquidez— aunada a la creciente incertidumbre comercial podía convertir a la desaceleración en una recesión.

En diciembre del 2018, la Fed realizó su cuarto incremento de 0.25% en la tasa de fondeo en los últimos 12 meses, reiteró la señal de que realizaría otros tres o cuatro incrementos en el 2019 y que aceleraría su programa de retiros de liquidez.

Sin embargo, las condiciones de mercado, las tangibles evidencias de desaceleración y creciente probabilidad de recesión hicieron que a finales de enero la Fed anunciará una dramática vuelta en u a sus planes de normalización.

A menos de 12 meses de haber reiterado dichos planes, la Fed suspendió su programa de retiros de liquidez —incluso ha inyectado fondos a los mercados de tasas de corto plazo— y lejos de subir las tasas de interés, las ha bajado en tres ocasiones.

Asimismo, las tensiones comerciales —que se han caracterizado por un alto grado de volatilidad— han disminuido considerablemente ante el anuncio de una tregua el mes pasado y la posibilidad de llegar a un acuerdo preliminar fase 1, que por lo menos elimine algunos aranceles en lo que la discusión de los temas más álgidos de la disputa comercial se mantiene.

Por otro lado, la economía americana ha mostrado una desaceleración menor a la esperada anclada en un fuerte desempeño del consumo. Aunque la disputa comercial podría escalar nuevamente, el renovado compromiso de los principales bancos centrales ha jugado un papel fundamental en el alza de 27% en el S&P 500 desde los mínimos de diciembre del 2018.

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.