Todos sabemos que los salarios en México son muy bajos, comparados con los de otras economías similares a la nuestra. Esto se debe a que el mercado laboral se mueve con base en la oferta y la demanda. Hay mucha gente que necesita empleo, pero lamentablemente no hay tantas plazas disponibles. Esto genera mucha competencia y un sentimiento, genuino, de que las oportunidades son escasas. Pero esto no significa que no las haya. 

Tristemente, he visto que algunos estudiantes en instituciones públicas, que tienen una gran calidad educativa, piensan que los buenos empleos no son accesibles para ellos y están reservados para aquellos que tuvieron la fortuna de estudiar en universidades privadas. Otros piensan que si no tienen contactos de alto nivel no tendrán acceso a un buen empleo. Aunque puede percibirse de esta manera, en realidad no funciona así en la gran mayoría de los casos. 

Lo que sí es verdad es que las empresas reciben una enorme cantidad de solicitudes y de hojas de vida (currículum) cuando necesitan cubrir un puesto. Pero, curiosamente, son muy pocos los que destacan del resto, y éstos son los que suelen tener una mayor oportunidad. 

Hace algunas semanas me tocó precisamente ver el caso de una persona que pedía empleo y circulaba su currículum en una red social. Le hice precisamente esta observación: mucho de lo que escribía no destacaba. Le pregunté: “¿En qué te diferencias de otras personas que tienen estudios y experiencia similares? ¿Qué podrías hacer para que, cuando el reclutador esté hojeando los distintos CV que recibió, destaque el tuyo?”.

Algunos pensarían en el formato. Hoy en día circulan en redes sociales maneras más modernas de presentar nuestra información. Pero en realidad eso no es tan importante como el fondo, el contenido. Eso es lo que dice algo de nosotros, y no la plantilla que hayamos seleccionado. 

¿Qué buscan las empresas? Hay de todo, pero en general quieren talento. Personas que puedan aportar valor, que ayuden a resolver problemas y que propongan nuevas ideas y mejores formas de hacer las cosas. También gente que sepa hacer equipo y no poner pretextos. 

¿Qué le puedes aportar tú a una empresa que los demás no? ¿Qué te hace mejor? ¿Por qué te deberían seleccionar a ti y no a otra persona con la misma experiencia y calificaciones que tú? Esto es importante que quede de alguna manera plasmado, de forma tal que al reclutador le llame la atención. Un buen currículum es una historia de vida, de crecimiento y de cosas que has aportado. No debe limitarse a una descripción de tu puesto o de tus actividades. Idealmente tus logros deben tener un porqué: ¿Cómo impactaron en el negocio? Cada palabra que está escrita debe tener una razón de ser y tiene que estar relacionada con habilidades que la empresa busca. 

Por ejemplo, si eres un contador recién egresado y estás buscando empleo en una empresa de consultoría, ellos quieren gente que sepa trabajar bajo presión, con una muy alta capacidad de análisis, amplísima disponibilidad de tiempo y que pueda aguantar jornadas agotadoras. Entonces en tu currículum debes poner cosas que hiciste en la universidad, proyectos en los que participaste, que demuestren que eres una persona compatible con ese perfil, con lo que esa empresa busca. 

Pero si ya tienes experiencia, digamos, como agente de ventas, es un error que tu currículum se limite a decir: “Lideré un equipo de 40 ejecutivos a mi cargo”. Por el contrario, deberá enfocarse en demostrar qué lograste con ese equipo, qué acciones tomaste y qué resultados produjeron tus decisiones. En otras palabras, debe destacar la contribución, el valor que tú como empleado generas. 

Eso es lo que los reclutadores buscan. Como no pueden entrevistar a todos los que solicitan un trabajo, buscan siempre a los candidatos más viables y a los perfiles que encajen mejor, por lo menos en papel, en lo que la empresa necesita. Luego viene la entrevista. Aquí, la preparación es esencial porque es el momento en el que te conocen en persona. Lo que dices, cómo lo dices y lo que dejas de mencionar es fundamental. 

La entrevista es una oportunidad para contar a detalle tus historias. Las preguntas son para ahondar en tu experiencia y en tus logros y por lo tanto es importante prepararse para contestar de manera puntual. Es increíble la cantidad de personas que no se prepara para una entrevista de trabajo. 

Otro ejemplo: si pusiste en tu currículum que una iniciativa tuya generó un incremento de 20% en los índices de satisfacción de los clientes, debes estar completamente preparado para describir el problema, cómo visualizaste esa situación, qué hiciste para convencer a tus superiores de implementarla y cómo se midió, entre otras cosas. 

Finalmente, es importantísimo como candidato que tengas una buena idea de la empresa a la que vas, lo que hace y cómo se maneja, idealmente si es o no líder en su segmento y cuáles son los diferenciadores. Este conocimiento dice mucho sobre ti y puede hacer una gran diferencia. Te permite posicionarte mejor. 

Cuando estés buscando trabajo, lo más importante es que tengas claro cuál es el valor que tú puedes aportarle a la empresa y lo sepas comunicar de forma efectiva.

Te invito a visitar mi página: http://www.planeatusfinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com