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¿Cuál es el mayor riesgo para su portafolio?
A esta pregunta los inversionistas contestarían seguramente que el? mayor riesgo para su portafolio es una repentina alza de tasas de interés parte de los bancos centrales, un aumento inesperado de la inflación, o un recrudecimiento del conflicto en Irak o en Ucrania. Todos estos son ciertamente riesgos que pesan sobre cualquier portafolio, pero probablemente el mayor factor de riesgo que puede afectar a sus inversiones futuras se llama la complacencia, es decir, sentirse satisfecho de cómo están las cosas (o la rentabilidad que uno esté consiguiendo con su portafolio; el IBEX, por ejemplo, acumula una ganancia de casi 15% desde principio de año tras haber ganado más de 26% el año anterior). Esa complacencia, dentro de un mercado alcista, hace que tengamos más confianza en nosotros mismos y en nuestra habilidad en seleccionar correctamente nuestras inversiones.
Es cierto que la actuación de los bancos centrales, forzando a las tasas de interés a mantenerse en niveles históricamente bajos, está forzando a muchos ahorradores (que antaño se conformaban con tener su dinero en depósitos a tasas atractivas) a asumir más riesgo de lo habitual.
En términos agregados no es mala cosa. En general, los inversionistas suelen ser demasiado cautos y aumentar el nivel de renta variable en los portafolios (desde los niveles actuales), suele ser una decisión acertada de cara a la rentabilidad que uno puede obtener a medio o largo plazo. Dicho esto, uno debe ser consciente de que puede estar? pasando de un nivel de riesgo a otro y entender las consecuencias de esta decisión (mayor volatilidad de los portafolios, lapsos de retornos negativos, etcétera).
Pero, ¿cómo saber si uno es demasiado complaciente con sus inversiones y está asumiendo un riesgo más elevado de lo recomendable? Lo primero, diría yo, es evaluar lo que uno tiene dentro de su portafolio, es decir, saber qué peso tienen las acciones o los bonos en el conjunto de su patrimonio (es fácil decirlo, pero en algunos casos, cuando uno -por ejemplo- tiene varios fondos mixtos en portafolio, el ejercicio es más complicado de lo que parece a primera vista) y atribuir a cada tipo de inversión un determinado nivel de riesgo. Las acciones, evidentemente, deben clasificarse como de riesgo alto y las inversiones en productos monetarios como de riesgo bajo . Más complicado es el asunto de los fondos de renta fija, ya que hay determinados productos pueden perfectamente ser calificados como de riesgo bajo (como, por ejemplo, los fondos diversificados de corto plazo) y otros que deben ser vistos como de riesgo alto (como los fondos de alto rendimiento o high yield o los fondos de renta fija emergente).
Creo sinceramente que si uno puede ver su portafolio en función del grado de riesgo asumido más que de los tipos de activos incluidos en ella, puede tener una mejor percepción de su capacidad de asumir riesgos.
*Fernando Luque es editor de Morningstar.
Fernando.luque@morningstar.com