La colusión es el acuerdo entre competidores para fijar precios, restringir oferta, segmentar mercados, manipular licitaciones o intercambiar información. Es considerada la mayor de las ofensas en materia de competencia económica y en México se le trata severamente, con sanciones de hasta 10% de los ingresos anuales de las empresas e inhabilitación y persecución penal a los involucrados. Aunque la ley mexicana no lo especifica, las autoridades han interpretado que la colusión es una ofensa per se, pues se considera que la coordinación entre competidores es dañina por sí misma para el mercado.

Esta manera de proceder ha generado tensiones. Por ejemplo, a mediados de los años 90, un grupo de competidores en el Bajío, productores del entonces incipiente mercado de agua purificada, acordaron comprar en bloque un gran volumen de garrafones de plástico, que entonces eran costosos, con el fin de obtener ahorros. Para promover la penetración del producto, acordaron un precio de promoción que, según recuerdo, les permitía apenas recuperar el costo de los garrafones. Si cada productor hubiera optado por adquirir los garrafones en lo individual, el costo de los envases habría sido mucho mayor y hubiera sido imposible vender el líquido y el garrafón a un precio cercano al de la promoción conjunta. Los productores colaboraron para vender más barato y para expandir el mercado. La entonces autoridad de competencia hubo de hacer malabares para no sancionarlos.

Otro momento importante ocurrió cuando la autoridad analizó una alianza que dio lugar a la organización Sinergia, conformada por tres cadenas de tiendas de autoservicios, que crearon una instancia para la proveeduría común de una parte importante de los productos que expendían. En un primer momento la autoridad objetó la concentración, por un argumento colusivo. Sin embargo, en la revisión optó por revertir la decisión inicial, una vez que quedó acreditado que era poco probable que ocurrieran los efectos anticompetitivos previstos.

En materia de concentraciones, existe la autorización de cláusulas de no competir que, estrictamente, podrían ser consideradas restricciones a la competencia que, en un enfoque purista, podrían ser vistas a la luz de la regla per se.

Los anteriores ejemplos muestran que, en la práctica, la autoridad de competencia ha adoptado un enfoque flexible para tratar ciertas colaboraciones entre competidores. No obstante, en el plano formal la figura per se ha constituido en una camisa de fuerza que limita la discusión de los efectos e inhibe comportamientos de negocios que debieran ser considerados legítimos.

La crisis sanitaria desatada por el Covid-19 ha conducido a las autoridades de otros países a flexibilizar la aplicación de la política de competencia. Por ejemplo, en Europa se ha relajado la aplicación de las disposiciones en materia de colaboración entre competidores y el tratamiento a los subsidios.

En México, la Cofece ha emitido un comunicado en el que explica que, debido a la situación de emergencia, no se perseguirán acuerdos de colaboración entre agentes económicos que sean necesarios para incrementar la oferta, satisfacer demanda, proteger cadenas de suministro, evitar escasez o acaparamiento y no pretendan desplazar competidores.

Esta coyuntura es una oportunidad para poner a tono nuestro sistema de investigación de prácticas monopólicas absolutas. Durante 27 años hemos vivido con la idea de un principio per se que ha llevado a eludir una serie de situaciones de la vida real que requieren de la colaboración entre competidores y que no tienen una incidencia negativa en los mercados. Esperemos que, superado este difícil momento, haya la oportunidad de discutir y aplicar las mejores prácticas internacionales en la materia, que permitan dotar, sobre todo a los negocios pequeños, de certidumbre respecto de los esfuerzos de colaboración e inversión, como ocurre, por ejemplo, en el ámbito agropecuario en otros países.

*Socio Director de Ockham Economic Consulting, empresa de consultoría especializada en competencia económica, regulación y análisis de mercados.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.