Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Crisis en México, según Jared Diamond

En la parte final del reciente libro Crisis, Jared Diamond establece 12 “consejos” extraídos de la psicología como hoja de ruta para los países en situación delicada. En resumen: reconocimiento de encontrarse en una situación de crisis; asunción de la responsabilidad, evitando el victimismo y la autocompasión; construcción de un cercado para que los cambios sean selectivos, haciendo que políticas nacionales importantes queden fuera de la discusión; ayuda de otros países; adopción de modelos; identidad nacional; autoevaluación honesta, algo que no siempre es fácil por los intereses de los líderes; experiencia histórica de crisis nacionales anteriores; paciencia ante los fracasos; flexibilidad en las economías; valores fundamentales —el código moral de un país es igual al de una persona— y ausencia de condicionamientos geopolíticos que puedan limitar los cambios. (Fuente: M. A. Barroso, ABC Cultural 1 diciembre 2019).

En la reseña sobre el libro en Letras Libres, Psicoterapia ante las crisis nacionales, Moisés Naím menciona y critica numerosos defectos de su análisis, de los que hay tres que sobresalen, pero nos centraremos en donde está la clave, que consideramos muy ausente o débil en México. En primer lugar, sin decirlo explícitamente, Diamond hace del voluntarismo —la suposición de que querer es poder— un determinante crítico del éxito o el fracaso de la gestión de una crisis, tanto en el caso de los individuos como en el de los países. Algunas personas tienen la voluntad de hacer todo lo necesario para superar sus crisis y otras no. Desde la perspectiva de Diamond, puede decirse lo mismo de los países; algunos tienen lo que hace falta tener para superar una crisis y otros no. Según la reseña, suponer que los resultados dependen mayoritariamente de la voluntad es cuestionable. Describir la voluntad como una variable que conduce el comportamiento de un país entero es aún más problemático. La voluntad de un país es un concepto demasiado nebuloso para explicar una debacle nacional. El argumento de Diamond supone de manera implícita –o prescribe– la existencia de la unidad nacional. La posibilidad de construir un consenso nacional es, en su opinión, una condición clave para la gestión exitosa de crisis. El problema es que la unidad nacional es escasa y difícil de crear, mientras que su ausencia es más común y, a menudo, la causa misma de la crisis.

Esto es, la importancia de la identidad nacional, a la que yo añadiría cierta solidaridad consecuencia de la misma, es una gran riqueza y herramienta para salir de las crisis nacionales, con lo que no estamos del todo de acuerdo con la crítica anterior. México se encuentra en crisis, lo que es ampliamente sostenido por los analistas, de izquierda y derecha. El problema es que en México, el orgullo nacional brilla en la realidad por su ausencia, fuera de los tequilas el día del grito. ¿A los mexicanos nos interesa México? ¿Hay sentido de la ciudadanía? No. ¿Nos preocupamos y somos solidariamente generosos, preocupados por el bien común nacional sin llevarnos por el victimismo y la autocompasión? Este examen debe aplicarse por igual a los ejecutores de la 4T, empezando por López Obrador, y a los neoliberales nostálgicos y despreocupados de los 63 millones de mexicanos en pobreza. Sin este elemento, cualquier proyecto nacional excluyente de los demás está destinado al fracaso.

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete