Buenos días, buenas tardes, buenas noches; el saludo de costumbre y la crónica agónica de una enfermedad que está teniendo más impacto negativo de lo que se anticipaba.

China ha restringido actividad en alguna forma a más de 500 millones de habitantes y eso lógicamente no es un tema menor cuando la economía de dicho país es la numero dos en el planeta y su impacto en el PIB es superior a 16 por ciento.

En el recuerdo queda el impacto del SARS hace algunos años, pero no es comparable ni extrapolable ni la enfermedad en si o la implicación económica, una vez que en los tiempos del SARS China era apenas 4% del PIB mundial.

En otros tiempos, la crónica presente tal vez hubiese sido más tendiente a mostrar justo más información sobre el enunciado anterior; tal vez hubiese concentrado más detalle en el efecto de la tendencia en el crecimiento económico de los chinos que en muy poco tiempo se convirtieron en 16% del PIB mundial.

Sólo como contexto piensa que Estados Unidos representa 25%, así que ya viste por qué el prurito de la Casa Blanca por contener esa aplanadora. Los norteamericanos saben que China estaba a punto de lanzarse a la cumbre con su iniciativa Made in China 2025, y producto de ello la famosa guerra comercial fue el entorno que dio frente a este reto de hegemonía geopolítica desde el otro lado de la gran muralla.

Sin embargo, como te comenté este no es el tema a desarrollar simplemente porque la propagación del Covid-19 está saliéndose de control. El día de ayer los mercados agrícolas fueron golpeados fuertemente en la sesión temprana de la mano de la caída en básicamente todas las líneas de activos en Europa; Italia esta siendo lastimada fuertemente; Milán ha cerrado museos y ha limitado los eventos de su famosa fashion week; Venecia no vera en esta ocasión la instancia de su carnaval y excuso decirte lo que eso implica sobre derrama económica en dicha región.

En este entorno, por lógicas razones, cuando hablamos de commodities varios es difícil hacer casos alcistas una vez que la demanda está siendo fuertemente golpeada. La lógica línea de pensamiento es que si China se sigue frenando el silo agrícola del mundo seguirá acumulando producto, los sudamericanos están a nada de lograr una producción récord de soya en su conjunto y con ganas de hacer lo mismo para maíz que en la intención será sembrado sólidamente.

Bajo esa línea, los norteamericanos ya están también haciendo planes de siembra para esta primavera y si hacemos caso a lo que informo el USDA recientemente, el área que se dedicara a maíz y soya en el medio oeste norteamericano propone una producción importante. ¿Qué tan importante? Lo suficiente como para tener una secuencia de precios poco alcista por decir lo menos. La caída demanda del mundo es el pulso del momento, China el dinamo de la misma y de momento se encuentra semiparalizada; la cadena de suministro está siendo altamente golpeada y lo podemos ver en efectos secundarios o periféricos como los fletes marítimos, que han caído recientemente más allá de lo pensado.

Bien a bien desconocemos el efecto real del Covid-19 en la economía China. Como sabes, la información abierta es administrada por el Estado, y por ello hemos acudido a mediciones arco reflejo como el consumo de energía, la contaminación ambiental en centros urbanos y lógicamente los tiempos de transito vía GPS que en sentido estricto muestran cielos limpios en lugares donde la inversión térmica hace presa del mal aire a respirar normalmente, y la facilidad de movilización en términos de tránsito. Sólo los chinos saben realmente lo que esta sucediendo en sus fronteras. El Covid-19 está sin duda haciendo estragos económicos que serán evidenciados progresivamente, cuando los bancos centrales muestren la baja en actividad económica, los efectos del mundo globalizado que dentro de todo ofrece una luz de optimismo.

La baja actividad aparente no implica que no se este trabajando. Si bien hay millones de personas que no acuden a sus centros de trabajo, mucha gente está operando vía remota desde sus hogares. Hoy se cuenta con tecnologías y conectividad tal que se puede operar desde casa usando interfaces tecnológicas y propagación de datos e información oportuna.

No todo está perdido. La cadena de suministro regresará a su mejor estadio pronto, al menos eso esperamos. Sin embargo, mientras este tema siga siendo lo que es de momento, difícil es hablar de otra cosa cuando el agente de más influencia en la demanda nos deja con poco brío para intentar ir adelante.

Administremos riesgos, que es lo único que nos queda en estos tiempos en donde lo político y lo externo definen el rumbo de los precios agrícolas.