Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

¿Controlar a los medios?

Federico Rubli Kaiser

Apesar de que persisten prácticas de censura, se ha avanzado muchísimo en las últimas décadas en la libertad de expresión y en la independencia de los medios. Hoy, el presidente está convencido que hay una campaña en su contra instrumentada por “sus adversarios” a través de los periódicos y las redes sociales. Agresivamente descalifica e insulta a los medios y periodistas críticos, calificándolos de mentirosos, mercenarios y golpistas.

Pero su intención va mucho más allá de simplemente distraer. Lo ideal sería que su proyecto autoritario contara con un control de los medios (tipo Granma o Pravda). Seguramente el artero golpe al Excelsior de 1976 por Echeverría le debe causar nostalgia. Vale la pena escudriñar en la historia para remembrar ese penoso episodio.

El Excelsior de Julio Scherer había conjuntado a los mejores reporteros y columnistas en una línea independiente que cuestionaron al gobierno desde 1968. Ya con Echeverría como presidente, el diario fue muy crítico hacia su gobierno y persona y éste desarrolló una marcada animadversión contra ese periódico. El secretario de gobernación Moya Palencia era la persona de mayor confianza del presidente. De talante autoritario, sabía bien como supeditar a los medios al poder. Con Díaz Ordaz fue director general de Cinematografía, donde no dudó en ejercer la censura. Luego fue director general de PIPSA, la empresa suministradora de papel para los diarios, que administró como un sistema de premios y castigos.

A meses de dejar el poder, el temor de Echeverría era que la opinión pública pudiese volcarse negativamente hacia él una vez siendo expresidente. Por ello quiso tener el control transexenal del periódico más importante del país. Moya es reconocido como el artífice del golpe que expulsó a Scherer y 200 periodistas, muchos reconocidos intelectuales, del periódico. Para ello, tejió un conflicto en el sindicato de Excelsior. En la asamblea de la cooperativa del 8 de julio de 1976, convocada ilegalmente, Moya empoderó a Regino Díaz Redondo para que fuera proclamado por los golpistas como el nuevo director general. Con ello, Scherer y sus colaboradores fueron desalojados con violencia de las instalaciones. Regino fue considerado como un traidor, títere y corrupto. Todo ello está estupendamente narrado por uno de los protagonistas expulsados, Vicente Leñero, en su novela histórica “Los periodistas”.

Al día siguiente del golpe, un grupo de colaboradores de Scherer intentó publicar un desplegado en Excelsior donde responsabilizaban al gobierno de Echeverría de este golpe a la libertad de expresión, pero ya Regino-Moya controlaban el periódico, y en vez del desplegado se publicó la famosa página en blanco. Décadas más tarde, Excelsior fue adquirido por Olegario Vásquez Raña y en esas paradojas de la vida, Moya fue articulista del periódico hasta su muerte. 

López Obrador, con sus añoranzas de los años setenta, seguramente quisiera emular a Echeverría y a Moya; pero México ha transitado un largo camino hacia una cada vez mayor libertad de expresión. El país ya no es 1976, y es lo que al presidente le cuesta trabajo entender.

Twitter: @frubli

Temas relacionados

Federico Rubli Kaiser

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete