La caña de azúcar es un cultivo que se siembra en 15 estados de la República Mexicana, en una superficie de más de 700,000 hectáreas.

Las entidades con una mayor superficie cultivada son Veracruz, San Luis Potosí, Jalisco, Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Tamaulipas, las cuales representan 80% de la superficie total nacional. El rendimiento promedio nacional por hectárea en la zafra 2010/2011 fue 65.53 toneladas por hectárea.

El campo cañero de México está integrado en 62% por superficie de temporal y 38% de riego, lo que significa que el rendimiento en campo está altamente relacionado con la disponibilidad de agua y, en particular, con la cantidad de lluvia.

A nivel nacional, se tienen identificadas cinco zonas productoras (Golfo, Occidente, Huastecas, Centro y Sureste) en donde se localizan los 54 ingenios que operan.

En la zafra 2010/2011, las zonas con una mayor afectación por sequía fueron el Golfo y las Huastecas, regiones predominantemente de temporal que fueron afectadas por este fenómeno entre octubre del 2010 y junio del 2011.

En este periodo de estiaje de ocho meses se presentó una precipitación promedio no mayor a los 80 milímetros, lo que ocasionó la muerte de entre 25 y 40% de las plantas de caña en los ingenios de la región de Córdoba, Veracruz. Sin embargo, la producción nacional logró sortear dicho ciclo de manera exitosa.

De acuerdo con la información disponible al momento, la falta de precipitación en la zafra 2011/2012 está provocando que la disminución en el rendimiento de caña por hectárea se extienda al presente ciclo productivo.

Es claro que conforme pasan los años la presencia de este tipo de fenómenos climatológicos (sequía) se hará mucho más recurrente, por lo que las áreas técnicas de los ingenios y las organizaciones de productores deberán de adoptar practicas tecnológicas que permitan mitigar su efecto.

Al respecto, los especialistas recomiendan la cosecha de agua utilizando la labranza de conservación, así como también la captación de agua de lluvia en pequeñas ollas o represas que permitan dar un riego de auxilio a los cultivos durante su desarrollo.

Ejemplos de lo anterior es posible observarlos ya en marcha en algunos ingenios. Es imposible controlar el clima, pero es posible mitigar sus efectos. A trabajar en ello.

*Miguel Gerardo Ochoa Neira es subdirector en la Dirección General Adjunta de Inteligencia Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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