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Como gorda en tobogán

Aun no se acaba la primera semana del año y el 2023 se está dejando venir como gorda en tobogán.
La detención de Ovidio Guzmán, unos días antes del inicio de la Cumbre de Norteamérica, nos confirma que el nuevo ciclo tiene pisado el acelerador y que el destino es 2024. Un año de jubileo. En el que las puertas de las elecciones presidenciales en México y en Estados Unidos, se abren al mismo tiempo.
De ahí la velocidad del “viaje en tobogán” en el que nos acercamos a la antesala de lo que representa la Cumbre, a la que el gobierno mexicano ha decidido entrar victorioso.
Ahora bien, es imposible negar que haber atrapado al hijo de El Chapo representa un doble acierto. El primero en términos de relaciones públicas ante el próximo evento, y el que le sigue en términos de seguridad ante uno de los periodos más violentos de la historia del país
¿Por qué no lo hicieron antes? O más bien, ¿por qué lo soltaron en 2019?
Esa es una respuesta qué tal vez sólo se pueda encontrar dentro de los tiempos políticos.
Ovidio Guzmán es considerado junto con sus hermanos Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Joaquín Guzmán López, un objetivo fundamental para la justicia estadounidense por tratarse de miembros del Cártel de Sinaloa.
En diciembre de 2021 el gobierno de Joe Biden ofreció una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información relevante que llevara a la captura de uno o todos los hermanos Guzmán.
Su cártel es considerado uno de los principales introductores de fentanilo en territorio estadounidense y su consumo ha causado más de 100 mil muertes anuales. Además de esto, el tiempo de su captura, con fines de extradición, no pudo haber sido mejor.
Biden llega a México el lunes al mediodía para participar en la cumbre de líderes de Norteamérica y sostener reuniones bilaterales con AMLO. Será su primera visita a tierras aztecas.
Siento esto último el marco dentro del cual ha anunciado que visitará la frontera con nuestro país y que que dará un discurso sobre la seguridad y la llegada de migrantes provenientes del sur. Esa también será su primera visita a la frontera y no hay que olvidar que en política no hay coincidencias.
El tema de la inmigración es particularmente sensible para la Casa Blanca, que actualmente trabaja para poner en marcha una estrategia sostenible que le permita controlar una frontera con 3,000 km de largo.
Las llegadas ilegales a la frontera con México ya están batiendo récords históricos, con más de 200,000 detenidos solamente en noviembre.
La crisis migratoria en la frontera sur también es uno de los temas predilectos de la oposición republicana, que a pesar de que en estos momentos un vacío de poder les esté permitiendo apedrear a Kevin McCarthy, no se olvidan de Joe Biden, y mucho menos del año que viene.
Lo mismo ocurre en México y mientras unos pactos se transforman, otros caducan. Porque el cambio es la única constante y la lección es que nada está asegurado en la vida.
Así se ve el panorama rumbo a 2024 y aunque al presidente le guste hablarle bonito al sur, al final como gorda en tobogán, hace todo lo necesario para mantener feliz al norte.
Lo que pronostica que AMLO se va a despedir de Biden mejor de lo que empezaron. Aveces los besos de despedida son dulces.
El último en salir, apague la luz.
@HenaroStephanie

