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¿Candidatos por encuestas?

Los politólogos —AMLO, el más destacado entre los egresados de la FCPS-UNAM— deben estar felices con las dinámicas sucesorias, tan confusas para las cúpulas empresariales y los comentócratas.
Las encuestas —mandató el político tabasqueño—decidirán al abanderado presidencial de Morena. Y allá va la oposición, en una réplica de ese camino que sólo ha dejado una estela de fracasos y divisiones… por una mala aplicación del método.
Justo hace dos semanas, el Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México y CEDE (un colegiado de encuestadores) analizaron una larga lista de experiencias ocurridas en las últimas tres décadas. La mayoría, en la búsqueda de acuerdos entre las distintas facciones partidistas en pos de las candidaturas, más que para satisfacer los ánimos democratizadores o escuchar las demandas ciudadanas.
Los expertos hablaron de métodos de elección descentralizados que van de las primarias secuenciales (que buscaban subvertir el status quo) a selección por encuesta, para generar mayorías contundentes. Pero no se trata de reivindicar la capacidad democrática de los sondeos. Y como más bien reconocieron los académicos, se trata de disminuir la conflictividad al interior de los partidos…
Los socios de la firma Buendía&Márquez hicieron una exposición puntual sobre la metodología aplicada por Morena para seleccionar a sus candidatos a las gubernaturas, desde que Mario Delgado asumió la presidencia partidista.
Esa encuesta, en realidad, es un sistema de puntuación basado en 10 indicadores sobre la preferencia interna, las opiniones positivas y la disposición a votar de los entrevistados. Javier Márquez ubicó al umbral natural de exclusión y demostró en esa exposición que un aspirante tiene garantizada la victoria si obtiene cinco o más votos, aunque no gane todas las preguntas.
Ese sistema, anotó Ulises Beltrán, profesor del Colmex y socio BGC, tiene sus limitaciones tal y como quedó demostrado en Coahuila, donde el senador Armando Guadiana “ganó” la encuesta, no obstante que la medición identificaba que no era el mejor candidato posible y no concitaba las mejores opiniones.
Los líderes del PAN, del PRI y del PRD saben que el nivel de conocimiento que registran aquellos contactados por Va por México no puede ser la única determinante de la candidatura presidencial. Ante escenarios de plurality voting —identifican los politólogos— está la independencia de alternativas irrelevantes.
La definición de las candidaturas presidenciales está amenazada por “aguafiestas” y por eso las cúpulas partidistas han optado por proteger a los favoritos y limitar las opciones para que los retadores puedan imponerse.
Jorge Buendía se pronunció abiertamente a favor del ranked choice voting como una metodología transitable para las fuerzas opositoras, principalmente porque minimiza el spoiler effect. Lily Téllez, en esa eventualidad, deberá tomar la decisión más difícil de su carrera.
Ese método —también conocido como segunda vuelta instantánea— incorpora a la segunda preferencia, lo que permite a los votantes ordenar a los aspirantes en la boleta, sin temor a desperdiciar su sufragio. Y al final, queda con la nominación quien obtiene 50% de las preferencias. “Una manera muy elegante de construir una mayoría”, describió Buendía Laredo.
Efectos secundarios
¿AUSTEROS? Antes de la Semana Santa —cuando María Fernanda Casanueva ya había asumido como oficial mayor del Consejo de la Judicatura Federal, designada por Norma Piña— llegó una peculiar petición de información a la Suprema Corte de Justicia de la Nación: ¿cuál es el presupuesto destinado para la adquisición de vinos y licores en los comedores de los ministros? En lo sucesivo, por determinación la ministra presidenta, si alguien quiere acompañar sus alimentos con algún digestivo o bebida espirituosa, tendrá que ser a su cuenta y riesgo. ¡Órale!

