Como resultado de una transición demográfica más acelerada de lo que a nivel mundial se anticipaba, hoy existe una confluencia de fenómenos socio demográficos que, al mismo tiempo que generan retos inéditos (en lo individual, lo social y para las políticas públicas), provoca contradicciones en términos de las acciones que pueden beneficiar a cada uno de los grupos demográficos, pero que no necesariamente tienen el mismo efecto positivo sobre generaciones coexistentes.

Hoy coexisten en la fuerza laboral personas que pertenecen a la generación conocida como baby boomers, con grupos de la Generación X y una amplia capa de la generación millennial, siendo esta ultima la que empezó a insertarse en el mercado laboral con posterioridad a la crisis financiera del 2008-09.

Por un lado, existe la idea de que estas diferentes generaciones presentan conductas, comportamientos y visiones diametralmente opuestas en prácticamente todos los aspectos de su vida. La realidad es que (de acuerdo con múltiples estudios), en lo fundamental, el comportamiento y percepciones de las generaciones es similar; pero sí existen diferencias importantes más relacionadas con los entornos socioeconómicos y demográficos particulares, que a cada una de estas le ha tocado enfrentar.

Uno de los temas en que se encuentran diferencias es la percepción respecto del trabajo y la perspectiva futura de una trayectoria laboral. Mientras que los baby boomers y una parte de la Generación X crecieron bajo la premisa de que la estabilidad laboral era deseada (y posible en un entorno te expansión más o menos sostenida de la economía), los millennials han enfrentado entornos más volátiles y procesos disruptivos con volatilidad financiera e innovación acelerada que han alterado las condiciones existentes y las condiciones generales asociadas al empleo.

Para las generaciones previas, la estabilidad laboral implicaba aceptar el sacrificio de una parte importante de la vida personal, para asegurar un crecimiento y estabilidad laboral, con una remuneración (con evidentes diferencias entre niveles socioeconómicos), pero que parecía apuntar a una ligera mejora y a espacios de oportunidad para la movilidad social.

Para los millennials, el entorno laboral hace que haya una apreciación diferente de las bondades de la estabilidad laboral (la cual es poco probable) y, consecuentemente no se valora igual una relación de mediano o largo plazo con los empleadores. Así mismo, ante el reconocimiento de que la trayectoria salarial ha sido afectada y en la mayoría de los casos, no permite una consolidación del ingreso asociada con mejora en las condiciones económicas de la generación que le antecedió, la movilidad del empleo y la realización de actividades simultáneas, son una necesidad.

Ello no implica que la generación anterior tuvo condiciones más fáciles. Más que condiciones objetivas más complejas, se trata de elementos perceptuales que hoy, para las generaciones más jóvenes, agregan elementos de desencanto de sus expectativas de desarrollo futuro.

Si a ello sumamos un acelerado cambio tecnológico que afecta incluso la rentabilidad del conocimiento previo, con procesos de incertidumbre y de reconocimiento a los límites de las tendencias de relativa expansión (acentuados por la pandemia); encontramos un futuro complejo para las generaciones más recientemente se insertaron al mercado laboral.

Estos fenómenos tienen implicaciones relevantes para las política públicas, en temas como el fomento a la inversión y el empleo, el control de la inflación y el impulso a modelos que permitan a estas nuevas generaciones, compensar el deterioro económico para mejorar las perspectivas de desarrollo económico futuro para ellos y sus familias.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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