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CONEVAL y Salud hacia el 2023: ¿Alguién hace caso?
El próximo 8 de septiembre el Ejecutivo Federal tiene la obligación de presentar el paquete fiscal para el año 2023, por cierto, el penúltimo de esta administración. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), órgano autónomo constitucional presentó en días pasados el documento “Información para el proceso presupuestario 2023” con la finalidad, dicen los que tienen como lema “Lo que no se mide no se puede mejorar”, de proporcionar información útil y sustantiva que contribuya a la toma de decisiones de las personas que participan en la integración del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2023.
En dicho documento se presenta el panorama del desarrollo social en México con una selección de indicadores que permiten observar algunos aspectos relevantes sobre la situación económica general, los niveles de pobreza y el acceso efectivo a los derechos sociales, así como las brechas que presentan los grupos históricamente discriminados en el contexto actual.
Los criterios metodológicos del análisis de los programas y acciones federales de desarrollo social se integran en 120 fichas de programas y acciones federales del ejercicio fiscal 2022. Puntualizan aspectos relevantes a considerar durante la integración del PEF 2023, formulados con base en la evidencia generada por el CONEVAL mediante estudios y evaluaciones en la materia. La pregunta de fondo estimados lectores es ¿Alguién le hace caso al CONEVAL? Veamos.
Este 2022 hay 29 programas sociales coordinados por alguna institución de salud en México. 13 son operados por la Secretaria de Salud -INSABI incluido-, 9 por el ISSSTE y 7 por el IMSS y su programa IMSS-Bienestar. De prestación de servicios son 22, cuatro con lineamientos de operación y sólo tres están sujetos a reglas de operación.
En el PEF 2022 original se les asignó a los 29 programas 540,308.6 millones de pesos, lo que representa el 41% del presupuesto total asignado a programas sociales. Sin embargo, tres programas concentran el 72% del total del presupuesto asignado al Sector Salud. Se trata de los programas E011 Atención a la salud coordinado por el IMSS (259,600 mdp), el U013 Atención a la salud y medicamentos gratuitos para la población sin seguridad social laboral (77,600 mdp) operado por el INSABI y el E023 Atención a la salud (51,600 mdp) operado por la Secretaria de Salud.
Cabe resaltar que de los 29 programas sociales coordinados por alguna institución de salud en México, 12 (41.4%) identifican con claridad tanto a su población objetivo como el problema que buscan resolver en ella, 14 (48.3%) deben mejorar el planteamiento de alguno de los dos elementos de su objetivo central (ojo: no lo han hecho en los años que ya llevan de gobierno), 3 (10.4%) no definen con claridad ni su población objetivo ni el problema público que les dio origen; uno de ellos es el U013 manejado por el Insabi.
Analicemos en detalle lo señalado en las fichas de programas específicos, contrastemos con las recomendaciones del Coneval y, partiendo del supuesto que la tendencia hace la moda en estadística, veamos si el Gobierno federal hace caso, aunque, dicho sea de paso, tiene el menor porcentaje de gasto en salud proveniente de fuentes públicas (49.3%), ya no digamos con los países de la OCDE, sino de Latinoamérica por debajo de Colombia (77.5%), Costa Rica (73.9%) y Chile (60.6%). Veamos con un poco de detalle lo que ocurre con los Programas de “Atención a la Salud”.
Del programa de Atención a la Salud E044-ISSSTE, señala que disminuye la presencia de enfermedades transmisibles no controladas y su mortalidad asociada, a través del otorgamiento de servicios con calidad en las modalidades de atención de urgencias, consulta externa general y consulta externa especializada, así como mediante la atención hospitalaria general y de especialidad oportuna y eficaz, a los trabajadores del Estado, pensionados y sus familias, ofreciéndose durante todo el año. Que su población objetivo son las personas que “demandarán” los servicios otorgados en unidades médicas de segundo y tercer nivel de atención, habiento estimado 1.388,875 personas y atendieron 1.563,039 personas (113% más). Sin embargo, el presupuesto asignado disminuyó de 33,847 mil millones de pesos (mmdp) a 25,835 mmdp ¡24% menos! Los indicadores que miden el programa son la razón de muerte institucional señalando un cumplimiento de metas del 83% y las tasas de mortalidad por hipertensión arterial sistémica, cáncer y diabetes mellitus, asignándose el cumplimiento de metas del 100 por ciento.
Con tal insuficiencia presupuestal, la alta prevalencia de diabetes mellitus e hipertensión arterial en adultos, así como el número de derechohabientes que se atendieron en la medicina privada y social consumiendo medicamentos e insumos en el mismo sector reportados por la Ensanut Covid-19 2021, y, por último, la tasa de mortalidad en exceso informada por el INEGI tanto en 2020 como en 2021, hacen no creíble -por no decir irrisorio- estimados lectores el cumplimiento de las metas reportadas por el ISSSTE.
Identifico al menos tres recomendaciones del Coneval que tendríamos que ver el Proyecto del PEF 2023 relacionados con el ISSSTE: 1) Es necesario, en el corto plazo, atender las brechas de financiamiento entre subsistemas de salud para asegurar el acceso universal efectivo a un sistema de salud de calidad y así resolver los retos en el acceso y disponibilidad de servicios en los tres niveles de atención. 2) Es fundamental diseñar e implementar estrategias enfocadas a reducir el gasto de bolsillo y el gasto catastrófico en salud de los hogares, especialmente, para población vulnerable. Y 3) Se requieren estrategias de prevención y promoción de la salud que permitan disminuir la saturación de los servicios de atención secundaria y terciaria, y, de esta forma, mejorar la calidad de atención reflejada en los tiempos de espera, en la disponibilidad de consultas y en el tratamiento oportuno de enfermedades. Debo referir desde ahora mi pesimismo, debido a que la estructura programática presentada por la SHCP no incorpora nuevos programas para esta Institución.
Del Programa de Atención a la salud E011-IMSS, señala que contribuye a otorgar atención a la población derechohabiente de todos los grupos etarios, mediante acciones de prevención secundaria, como diagnóstico clínico y paraclínico; tratamiento farmacológico y no farmacológico; quirúrgico; de sustitución o de sostén; de prevención terciaria dirigida a la rehabilitación física, mental, social y de cuidados paliativos en unidades médicas de primero, segundo y tercer nivel de atención; así como a incrementar la esperanza de vida al nacer. Que su población objetivo son los derechohabientes adscritos a unidades de medicina familiar, clínicas y hospitales, vigentes. Titulares con más de un puesto de trabajo, que reciben más de un pago por concepto de pensión y los adscritos como titulares y beneficiarios de otro titular; habiendo estimado 59.321,565 personas y atendido al 87.65% de ellos. El financiamiento creció en un 10.70%, de 215,380 mmdp en 2020 a 278,281 mmdp. A diferencia del ISSSTE, el IMSS sólo tiene un solo indicador orientado a resultados, que es la tasa de incidencia (número de casos nuevos) de enfermedades crónico degenerativas “seleccionadas” en derechohabientes del IMSS y la lograron en un ¡100%!
Los mismos argumentos que señalé con el ISSSTE aplican para el IMSS. Además, hay que resaltar que son millones de mexicanos -trabajadores, patrones y cuota social- los que teniendo Seguridad Social, no están adscritos a ninguna unidad de medicina familiar.
Del Programa de Atención a la Salud E023-Salud se dice que proporciona atención hospitalaria y ambulatoria de alta especialidad a la población que la demanda o es referenciada, sin restricciones sociales, laborales, de género o de otro tipo, con énfasis en la población vulnerable sin seguridad social, en las unidades médicas que integran la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE), para mejorar las condiciones de salud de la población. Como población objetivo, las personas posibles de atender en el año de reporte con el uso más eficiente y eficaz de los recursos humanos, materiales y tecnológicos “disponibles en la institución”. Las personas objetivo eran 1.103,228 y atendieron al 85.91%. El presupuesto se incrementó en 63%, pasando de 26,288 mmdp en 2020 a 42,877 mddp en el 2021. Tiene dos indicadores orientados a resultados, el primero el porcentaje de Diabetes Mellitus controlada (79% de cumplimiento) y el porcentaje de egresos hospitalarios por mejoría y curación (100% de cumplimiento).
Los comentarios hechos para el ISSSTE y para el IMSS aplican para la Secretaría de Salud. Es de resaltar que para el mismo programa de atención a la salud se utilicen indicadores de resultados tan diferentes por un lado, y el reporte sobreestimado en exceso del “éxito del programa”.
Otros comentarios del Coneval que aplicarían sería el seguir avanzando en el establecimiento de un mecanismo que permita la integración del sistema de salud para reducir su fragmentación; si no se puede por instituciones, deberían homogeneizar los indicadores en las tres instituciones y quizá en el programa S038-IMSS-Bienestar dado el papel que está asumiendo en Nayarit.
Una ausencia en la evaluación del Coneval fueron aquellos servicios de salud prestados por la Sedena, Semar, Pemex, ISSEMYM, ISSTECH, ISSSTELEON, ISSSTESON, ISSSTECALI e ISSFAM, Cruz Roja Mexicana, Servicios Médicos Municipales y Universitarios, que sumados derechohabientes y recursos es una cantidad más que razonable para saber cuál es el valor adicional y las áreas de mejora que aportan al sistema.
Concluyo esta columna aspirando a que al menos el Ejecutivo Federal y sus autoridades en Salud le hagan caso al Coneval y revisen aquellos indicadores en salud que no miden resultados (27), que ajusten algún complemento para medir resultados (1) y, de los sólo 25 que miden resultados, se revise la metodología de fondo para evaluarlos, pues es notorio a la luz de los últimos censos y encuestas antes citadas, que estamos lejos de tener un sistema de salud que aspire a hacer efectivo el derecho a la salud señalado en nuestra Carta Magna. En la H. Cámara de Diputados continuaré luchando porque haya más pesos para la salud y más salud por cada peso invertido.
*El autor es médico cirujano, especializado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública, y fue reelegido como diputado del grupo parlamentario del PAN en la LXIV Legislatura; asimismo es director de la Fundación Miguel Estrada Iturbide.