El redondeo es una manera en que las cadenas de autoservicio apoyan a las instituciones de ayuda social, poniendo al servicio del cliente su infraestructura de cobranza para apoyar causas sociales, prácticamente sin costos de recaudación para la organización que recibe el donativo, los cuales asume la cadena comercial.

Al momento de pagar, el cajero invita al cliente a donar los centavos de diferencia que cierren su cuenta en pesos. Así, los consumidores aportan pequeñas cantidades a una organización previamente seleccionada por la cadena comercial y reconocida por la autoridad fiscal como donataria autorizada para emitir recibos deducibles de impuestos.

Para las instituciones, el redondeo es una excelente manera de obtener recursos para sus programas, bajo el principio: poco dinero de mucha gente en forma constante . Así, reúnen importantes sumas de dinero. Algunas empresas aportan recursos adicionales a los donativos de sus clientes para la obra seleccionada.

El redondeo permite difundir el trabajo que realizan las organizaciones entre los trabajadores de la empresa y los consumidores; estimula y promueve la cultura de la donación, y acerca a un gran número de personas con la filantropía, generando empatía entre clientes y causas sociales.

Pese a los beneficios que conlleva, el redondeo es criticado por algunos grupos de la sociedad especialmente en Internet porque, según ellos, las tiendas aprovechan beneficios fiscales asociados a la donación que realizan.

Esto es totalmente falso. Las tiendas tienen que asumir costos, como adecuar sus sistemas de cobranza para llevar en una cuenta diferente las cantidades que reciben. El donativo que hacen los clientes es voluntario; ellos reciben información sobre la institución y sobre el destino de su donativo, muchas veces a través de materiales impresos.

El redondeo es un mecanismo sujeto a las regulaciones de la autoridad con reglas claras y transparentes. Las empresas que lo implementan están obligadas a informar públicamente cómo registran contablemente los donativos recibidos, puntualizando que éstos no son una aportación de la empresa, sino la suma de las aportaciones de sus clientes. Las cadenas participantes entregan a las organizaciones beneficiadas la totalidad del dinero recaudado sin ningún cargo y hacen pública la entrega de los donativos así como los resultados de la campaña. La institución receptora emite un recibo dirigido al público en general , por lo que la empresa no puede utilizarlo como un donativo propio y, por lo tanto, no es un gasto deducible.

Si el cliente desea obtener por sus donaciones un recibo deducible de impuestos, debe solicitarlo a la organización beneficiada, ya que las empresas no pueden emitirlo.

Por ello es importante reconocer el esfuerzo que realizan las cadenas a través del redondeo y seguir promoviéndolo.?

*Presidente Ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía?Twitter: @JVVILLALOBOS