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¿Buscan culpables o soluciones a las deudas estatales?
Ahí están los malos gobiernos de España, de Grecia, ?de Coahuila o de Acapulco, que esperan ser rescatados.
Ya tendrá el presidente Peña Nieto oportunidad de acuñar sus propias frases para la historia, pero mientras llega ese momento, que eche mano de las que le han dejado sus antecesores, en especial los priístas. Porque se empieza a ver clara la intensión de borrar de la historia los vestigios de 12 años de panismo.
Pero, ahora que los legisladores de su partido pretenden echarle la culpa al Presidente saliente del elevado nivel de endeudamiento de los estados y municipios como un factor de riesgo nacional, debería recordarles las palabras de López Portillo cuando dijo que lo peor que nos puede pasar es convertirnos en un país de cínicos.
Un senador del PRI de apellido Penchyna es malintencionado cuando pretende traspasar la factura de la mala condición financiera de los estados y los municipios al gobierno federal, con la única clara intensión de que, cuando llegue al poder el priísta Peña Nieto, en la opinión pública reboten las palabras expresadas con muy mala leche de que Calderón dejó al país en malas condiciones financieras.
¿Por qué razón los políticos que sí tienen algún conocimiento y sentido común son capaces de torcer la realidad de las autónomas entidades municipales y estatales para que el gobierno saliente cargue con la culpa?
Por cínicos, se diría en el lópezportillismo. Pero lo cierto es que puede tratarse de un intento de que el de atrás cargue con las culpas para que el que llega sea presentado como ajeno a todos los problemas que ciertamente vienen.
Lo hemos dicho antes, en México tenemos nuestras pequeñas naciones griegas. Estados gobernados irresponsablemente que pidieron prestado de una manera obscena, que mal gastaron lo que obtuvieron y todo, con objetivos políticos.
Que en muchos estados y municipios hayan mal gobernado los Moreira, los Fidel Herrera, los Añorve, los Sabines, los Godoy no es culpa del Poder Ejecutivo federal.
Estos pequeños reyezuelos, estos señores feudales, respondían a su propia ley e hicieron lo que quisieron en sus territorios, sin importar los problemas que heredaban.
Una falla que tiene que corregir la siguiente administración es el mismo defecto que tiene que superar la unión monetaria europea. En el nombre de la autonomía, los países europeos y los estados mexicanos solicitaron créditos a instituciones privadas.
Estos bancos, que son partícipes del problema, pues prestaron aun sabiendo el riesgo financiero que estaban causando, trataban directamente con los países y con los estados sin informar a las autoridades supremas llámense Secretaría de Hacienda o Unión Europea.
Al final, tanto los malos gobernantes de España o Grecia, o de Coahuila, Chiapas o Acapulco siempre pensaron que ahí estarían los organismos superiores listos para apoyarles.
Por eso no sorprende que el grupo parlamentario del PRI en el Senado busque pedirle al presidente Calderón, que se va a su casa en 10 días, que aplique un fondo urgente de rescate a las entidades estatales y municipales por las deudas enormes que tienen.
Al final, no quedará más remedio que diseñar un esquema de apoyo para muchos estados y municipios. Pero lo primero que tienen que hacer los priístas es identificar que la mayoría de los irresponsables gobernadores son de su mismo partido, además de otros tantos panistas y perredistas.
Si insisten en hacer responsables de este problema financiero al gobierno del presidente Calderón, se van a topar con una oposición en el Congreso que les puede frenar ése y otros acuerdos necesarios.
Superado el punto donde entiendan que el poder los hizo a todos igual de irresponsables, deberán diseñar, junto con la Hacienda del presidente Peña Nieto, un esquema de apoyo a las entidades.
Nada tendría más efecto de justicia social que meter a la cárcel a algunos de esos exreyezuelos, pero como eso de la justicia no es cosa de la política a la mexicana, al menos usar estos ejemplos de exceso como el punto de partida para mayor transparencia informativa y para hacer una reforma fiscal que incluya a los tres niveles de gobierno.
Que empiecen a cobrar el Predial los municipios, que tengan impuestos de consumo local los estados y que todos reporten a la sociedad en qué están gastando el dinero.
Ya acuñarán la frase adecuada para este caso, pero, mientras tanto, que pidan prestada ésta otra de López Portillo: Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear .
ecampos@eleconomista.com.mx