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Opinión

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¿Boicot a Agroasemex?

Los estragos de Ingrid y Manuel provocaron pérdidas en comunidades rurales de Veracruz y Guerrero, además de que dejaron varados a miles de turistas que acudieron a las playas de Acapulco e Ixtapa Zihuatanejo a pasar el puente patrio, hace 10 meses.

Para los frijoleros de Durango, los aguacateros de Michoacán y los limoneros de Colima, por el contrario, las lluvias torrenciales aseguraron el éxito de la siembra de ese ciclo.

En la búsqueda de reparar los daños, los gobiernos de las entidades afectadas por ambos ciclones cobraron al gobierno federal.

Los seguros contratados por dependencias federales -como Conagua, SCT o la SEP- amainaron el impacto de las afectaciones a la infraestructura de las instalaciones públicas (escuelas, carreteras), pero los seguros catastróficos no cubrían las hectáreas siniestradas en Sinaloa, donde extensos campos que no estaban sembrados se fueron al agua y sus usufructuarios exigieron sus indemnizaciones al gobierno peñista.

Apenas hace tres semanas, funcionarios de la subsecretaría de Gobernación -que encabeza Luis Miranda Nava- lograron resolver ese problema provocado por la intransigencia de las reaseguradoras internacionales y los problemas de operatividad de Agroasemex en estos casos.

Y es que desde el año pasado el director de ese organismo adscrito a la SHCP, Alberto José Canseco García, ha tratado de convencer a los gobernadores -sin importar su signo partidista- de financiar el aseguramiento de los productores agrícolas. Muy pocos han atendido sus ofertas, no obstante que existe una bolsa de más de 3,000 millones de pesos.

Y en un territorio dominado por los particulares, con la amenaza del arribo de operadores internacionales y la presión de los Fondos de Aseguramiento, Agroasemex afronta un mal clima que impide que retome su papel original dentro del sistema financiero rural.

¿Si el Fonden no los cubre y Agroasemex resulta inoperante, quién puede afrontar este dilema? El gobierno peñista ha dejado en manos de Juan Carlos Cortés, dueño de Proagro -la principal compañía privada del ramo- buscar una solución.

Cortés forma parte de una generación de economistas formada en el ITAM, a finales de la década de los 90 del siglo pasado y a la que pertenecen otros discípulos de Agustín Carstens y Francisco Gil Díaz.

El grupúsculo del director de Finrural se formó en Los Pinos, al amparo del actual presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, Luis Téllez Kuenzler, en el sexenio zedillista.

En la era foxista, al amparo de Javier Usabiaga, estuvo a cargo de la reconvención de lo que entonces era el Banrural. Y también en la conversión de lo que era ANAGSA en Agroasemex... con un agravante: el modelo de los tecnócratas itamistas sacó de la banca de primer piso, en el sector de los seguros agropecuarios, a las instancias gubernamentales, lo que permitió que las instituciones privadas quedaran con esas tajadas del pastel.

Fuera del gobierno, Cortés armó Proagro, instancia que rápidamente se convirtió en la aseguradora agrícola más importante en México. Y en el 2010 llegó a la presidencia del Consejo Nacional Agropecuario.

Desde allí buscó convertirse en el secretario del ramo y si bien estuvo en la terna que evaluó Andrés Antonius, quedó al margen luego de un ajuste de última hora.

Su ingreso a la estructura peñista contaba con el aval de la SHCP pero en el Palacio de Cobián decidieron entregar Sagarpa a una facción del Grupo Atlacomulco que se opuso a la unción de Cortés, quien pudo llegar a Finrural además con el aval del Canciller, José Antonio Meade.

Paradojas de los reacomodos de este sexenio: al frente de Proagro, Juan Carlos Cortés había conseguido que la sesión anual de la Asociación Latinoamericana de Aseguradores se realizara en México.

El centro de convenciones Siglo XXI, en Puebla, fue la sede del magno evento, donde el ex presidente del CNA se convertiría en el nuevo líder de Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguros Agropecuario (ALASA), pero los estatutos de esa agrupación contemplan que únicamente los directivos de las asociaciones, y no los funcionarios públicos, puedan ocupar cargos directivos.

De modo que de última hora México tuvo que retirar la candidatura de Cortés para sustituirla por la nominación del actual titular del CNA, Benjamín Grayeb, quien en un sui generis dos por uno se convirtió en directivo de Proagro y líder hemisférico del ramo... sin previa experiencia.

Eso fue el último fin de semana de mayo. Quedó entonces constancia de que Cortés domina el CNA y la Alasa, pero aun antes surgió evidencia de que -so pretexto la reforma integral al campo mexicano que promueve el gobierno federal- busca fusionar a Agroasemex dentro de Finrural.

¿Y el conflicto de interés? Quedaría desvanecido si finalmente llegara a la subsecretaría que actualmente ocupa el ex dirigente del PRI mexiquense, Ricardo Aguilar.

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