El día de hoy se celebran las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Joe Biden, candidato del Partido Demócrata, llega como el claro favorito. El promedio de encuestas de Real Clear Politics le da una ventaja de 6.2 % en el voto popular. El margen parece cómodo.

Sin embargo, las eleciones presidenciales en EU no se deciden por el voto popular, como en México, sino por el voto mayoritario en el Colegio Electoral, un órgano integrado por 538 electores. Ganar el voto popular hace muy probable el triunfo en la elección presidencial, pero no se traduce automáticamente en una mayoría en el Colegio Electoral.

Cada estado determina la forma en que los votos se convierten en electores en el Colegio Electoral. Casi todos (48), incluyendo el distrito de Columbia, utilizan el sistema conocido como “el ganador se lleva todo”. Sólo dos estados pequeños –Maine y Nebraska– eligen a sus delegados al Colegio Electoral por distrito federal.

La combinación del sistema de elección indirecta con el método del “ganador se lo lleva todo” le imprime un sello especial a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Hace que las campañas se concentren en estados clave, que son aquellos con márgenes de ventaja pequeños y con suficientes electores para darle la vuelta a la elección en el Colegio Electoral.

Pero también aumenta la probabilidad de perder la elección a pesar de ganar el voto popular, como le ha ocurrido a candidatos demócratas en dos de las tres últimas elecciones presidenciales. Al Gore perdió ante George W. Bush en el 2000, a pesar de haberse llevado el voto popular. Lo mismo pasó con Hillary Clinton ante Donald Trump en 2016.

Por eso Nate Silver, el gurú de las encuestas en EU, advierte que, a pesar de la ventaja de Biden en las encuestas, el presidente Trump podría volver ganar en 2020. A decir verdad, la probabilidad es baja. De acuerdo con su modelo, si la ventaja de Biden se mantiene arriba del 5%, su probabilidad de ganar el Colegio Electoral se eleva al 93 por ciento.

No obstante, Biden necesita un colchón en el voto popular para asegurar la victoria. Si su ventaja cae entre el 3-4%, la probabilidad de un triunfo de Trump aumenta a un 30 por ciento. Si disminuye aún más, entre el 2-3%, Trump tiene ligeramente mayor probabilidad de ganar la elección que el mismo Biden, 57 contra 41% respectivamente. Con un margen menor al 2%, Trump se vuelve el favorito para ganar la elección.

Donald Trump ha tenido un repunte en las encuestas, particularmente después del segundo debate presidencial. Ha podido reducir la ventaja de Biden. Por ello, la pregunta que cuelga en el aire es si el momento favorable le alcanzará para quitarle el colchón que Biden necesita para asegurar una mayoría en el Colegio Electoral.

El mapa de la incertidumbre apunta a Pennsylvania, un estado con tan sólo 20 votos en el Colegio Electoral. Según Nate Silver, Pennsylvania se ha vuelto el principal campo de batalla en la contienda por la presidencial. Si Biden lo pierde, aún puede ganar la presidencia, pero dejaría de ser el favorito. Tendría que ganar otros estados donde lleva una ventaja aún menor.

Muchos republicanos mantienen la fe en que se repita lo ocurrido en 2016. Hace cuatro años, Hillary Clinton llegó como la favorita, pero la pérdida de los estados clave como Michigan y Wisconsin le costó la elección. La probabilidad ahora es menor. Biden lleva una ventaja mayor que la de Clinton en 2016. Sin embargo, a Trump no se puede dar por muerto.

*Profesor del CIDE.

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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