Cuando Aviacsa estaba intentando bajar el tren de aterrizaje para iniciar el vuelo, se le atravesó el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), empresa que impugna el concurso mercantil -proceso en el que continúa la aerolínea- y está a punto de frustrar el reinicio de operaciones de la línea aérea que pilotea Ramón Madero.

Resulta paradójico: Aviacsa -con nueva tripulación al mando- hizo todo lo posible por llegar a un acuerdo con sus acreedores y salir del concurso mercantil para regresar al mercado de la aviación y sin embargo, está con el filo de la guillotina sobre su cabeza.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que encabeza Dionisio Pérez Jácome está muy pendiente de los movimientos de Aviacsa y verifica el cumplimiento del pago de las deudas que tiene la aerolínea.

Para la SCT lo más importante es que Aviacsa pague. De lo contrario, la dependencia está dispuesta a cancelarle su certificado de navegación.

Son dos problemas serios los que enfrenta Aviacsa.

Por una parte, la apelación que GAP interpuso contra el concurso mercantil de Aviacsa y por otra, la deuda que tiene con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) por alrededor de 21 millones de pesos.

La apelación de GAP mantiene en concurso mercantil a Aviacsa, aunque el proceso concursal protege a la aerolínea respecto de sus acreedores.

GAP es el principal acreedor de Aviacsa, con una deuda por 30 millones de pesos.

GAP nunca admitió las quitas a la Tarifa Única Aeroportuaria, que redujo a 28 centavos de cada peso el monto del adeudo. Eso por una parte.

Y por la otra, está la deuda por 21 millones de pesos que mantiene a Aviacsa en tierra, sin poder reiniciar operaciones y con el riesgo de que la SCT le corte las alas.

Ramón Madero ha actuado de buena fe y se comprometió a hacer pagos inmediatos, que a la fecha no ha podido realizar de manera completa.

De hecho, el problema del impago de la deuda es resultado precisamente de su buena fe para pagar.

Pudo haber cuestionado e incluso impugnado el pago de algunas de las deudas, pero optó por cubrir sus compromisos.

Sin embargo, se topó con un problema de caja.

Sí cuenta con las líneas de crédito necesarias que le permitirán pagar con holgura los compromisos.

Aviacsa cuenta con créditos preautorizados inmediatos por 20 millones de dólares y a un plazo más amplio, por un total de 40 millones de dólares.

De los 21 millones, 10 millones 600,000 corresponden a depósitos en garantía por arrendamientos en espacios del AICM. Cuando alguna empresa celebra un contrato con el AICM le exigen un depósito de tres meses.

Los otros 11 millones de pesos corresponden a rentas devengadas del último día de enero al 30 de abril pasado.

Esas rentas pudieron haberse discutido porque la empresa no estaba en operación. Aviacsa pudo haber intentado litigar el cobro de esas rentas, pero no lo hizo y admitió el cobro, con ánimo de buena voluntad.

Aviacsa jurídicamente está en concurso mercantil.

Se aprobó el convenio del concurso mercantil, se dictó sentencia y fue apelada por algunos acreedores; por GAP para ser más específicos.

La apelación suspende los efectos y regresa al concurso mercantil, pero a Aviacsa la protege de algunos cobros.

De acuerdo con fuentes bien informadas, antier Aviacsa hizo un depósito por 2 millones de pesos al AICM y otro por 1 millón de pesos a cuenta de combustible en favor de ASSA.

El compromiso original de Aviacsa era pagar 11 millones el viernes pasado y 11 millones más el miércoles pasado.

La SCT dispuso una serie de medidas cautelares en protección de los consumidores. Aviacsa ya suspendió la venta de boletos.

Aviacsa sigue con un destino incierto, a pesar de todo.

CUENTOS VERAS

El presidente Felipe Calderón tendrá que decidir si mantiene o releva al comisionado Rafael del Villar. Y lo tendrá que hacer en una coyuntura de especial relevancia: la definición del modelo de costos en el que se basa la tarifa de interconexión, sobre la cual la Corte avaló a la Comisión Federal de Telecomunicaciones plenas facultades para establecerla. El presidente Calderón tiene que decidir si mantiene a Del Villar o encuentra rápido a un relevo con dos características: que sea economista y un convencido de la competencia en el negocio de las telecomunicaciones. A pesar de las intensas críticas y los innegables yerros en comunicación que tuvo en su gestión Del Villar, lo cierto es que nadie duda que se trata de un hombre honesto y comprometido con la lucha antimonopolio.