El 3 de septiembre el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME por sus siglas en inglés) publicó sus más recientes proyecciones sobre COVID19 con dos novedades: por primera vez presenta proyecciones a nivel mundial y extiende las proyecciones al primero de enero de 2021 (http://www.healthdata.org/covid). Llama la atención que las muertes por COVID19 ocuparán el tercer lugar dentro de las principales causas, en el mundo, al finalizar 2020. El panorama no es alentador particularmente para los países del hemisferio norte pues estas proyecciones incorporan el efecto que potencialmente tendrá el invierno. Se conoce que el coronavirus, como la neumonía y otras infecciones respiratorias prevalecen más en climas fríos y por eso es conveniente estar muy preparados para los rebrotes en Europa y el recrudecimiento de la pandemia en Norteamérica, incluyendo México.

Las proyecciones de IHME buscan contribuir con información sobre posibles escenarios. El peor de ellos es el que proyecta resultados negativos en salud si se relajan las medidas de salud pública que promueven la distancia física y el confinamiento anticipadamente. En contraste se presentan dos escenarios, uno que reconoce que puede haber medidas de confinamiento cuando la mortalidad por día ascienda a 8 por 1 millón y otro que además de esas medidas de contención, también promueve el uso del cubrebocas a 95% de la población. La distancia entre el peor y el mejor escenario nos da una idea de la cantidad de vidas que se pueden salvar en el mundo con una política ordenada de las autoridades y una participación comprometida de la población, en comparación con lo que sería una estrategia de relajación total de los mandatos. En el mundo la diferencia entre los escenarios extremos representa 2 millones de muertes por COVID19 a fin de año por el uso de mascarillas.

En México se evitarían casi 27,000 muertes. Para el peor escenario se estiman 157,000 muertes por COVID19 a finales de 2020; para el escenario intermedio 139,000 y para el mejor 130,000. Esta diferencia no es menor pues representa evitar, entre el peor y el mejor escenario, 20% de muertes o quizás un poco más por la combinación del confinamiento selectivo, la sana distancia y el uso de cubrebocas.

Aunque se debió haber pedido a la población el uso de cubrebocas desde un principio, ahora no hay vuelta de hoja. Hay que actuar en consecuencia y aplicar el conocimiento acumulado. Por ejemplo, se sabe que los infectados asintomáticos y pre-sintomáticos pueden contagiar la enfermedad. Debido a la poca cantidad de pruebas no se conoce la cantidad de gente infectada en México. IHME estima que al día de hoy debe haber alrededor de 27 millones de personas infectadas, lo cual incrementa mucho el riesgo de contagiarse. ¿Qué más se sabe? Se ha probado en laboratorio la capacidad de cierto tipo de mascarillas para bloquear las gotículas que pueden contener el virus  https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2007800. Recientemente se publicó otro artículo que establece el riesgo de contraer la infección usando o no el cubrebocas en diferentes escenarios. El mensaje es claro La distribución de partículas virales se ve afectada por numerosos factores, incluido el flujo de aire; la evidencia sugiere que el SARS-CoV2 puede viajar más de 2 metros a través de actividades como toser y gritar; las reglas sobre distanciamiento deben reflejar los múltiples factores que afectan el riesgo, incluida la ventilación, la ocupación y el tiempo de exposición. https://www.bmj.com/content/370/bmj.m3223.

Otro dato contundente aparece publicado a mediados de junio. En este estudio se demuestra que al usar mascarillas se observó una reducción en la velocidad de propagación diaria de COVID-19 en 15 estados y el distrito de Columbia en los EUA. Los primeros cinco días el índice diario se redujo en 0.9 puntos porcentuales en comparación con los cinco días antes de que se diera la orden; a las tres semanas, el índice diario ya se había reducido en 2 puntos porcentuales  https://www.healthaffairs.org/doi/10.1377/hlthaff.2020.00818.

Las proyecciones también sirven para anticipar la propagación del virus, el posible número de infectados, la presión por camas hospitalarias y el incremento del número de defunciones para los meses de noviembre y diciembre. Es evidente que COVID19 será la primera causa al final de 2020, por encima de las principales causas de muertes relacionadas con enfermedades crónicas (ver cuadro 3). También es claro, según se estima, que desde ahora hasta la primera semana de noviembre las defunciones diarias se mantendrán estables para empezar a aumentar paulatinamente. Lo mismo se observa con el número de infectados por día. De hecho, de continuar la tendencia se estima que se acumularán 45 millones de infectados, lo que representa 36% de la población nacional. De seguir esta tendencia, se estima que para finales de año más de la mitad de la población de Aguascalientes, Baja California, Ciudad de México, Quintana Roo y Tabasco estará infectada. Son estas dimensiones las que hacen suponer un interés velado por llegar a la inmunidad colectiva antes de la aparición de la vacuna.

Por último, vale la pena recordar que aún no sabemos todo lo que deberíamos saber y peor aún, no estamos incursionando, como deberíamos, en lo que sí deberíamos de saber. Es claro que el SARS-COV-2 sí afecta a los niños y estos lo pueden transmitir al resto de la población. Mediante esta proyección IHME establece que, empleando la relación entre casos positivos y defunciones por edad, se subestiman las infecciones en los jóvenes y se sobrestiman las defunciones. Por eso la necesidad de contar urgentemente con encuestas serológicas para poder estimar cuál es la magnitud de la población infectada en el país. Hablar de COVID19 y niños, es hablar de decisiones sobre el regreso a clase, la capacidad de contagio de los niños a los adultos y el bajo riesgo de los niños de morir por esta enfermedad.

El invierno de 2020-21 será complicado en la mayor parte del país y para muchas familias en México desafortunadamente.

 

Principales causas de muerte en México en 2020

 

Lugar

CAUSAS DE MUERTE

No. defunciones

1

COVID-19

138,828

2

Cardiopatía Isquémica

106,311

3

Diabetes Mellitus

73,838

4

Enfermedad Renal Crónica

72,539

5

Cirrosis Hepática y otras enfermedad del Hígado

46,328

6

Enfermedad Cerebrovascular

37,897

7

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

32,781

8

Homicidios

30,673

9

Alzheimer y otras demencias

23,657

10

Infección Respiratoria Baja

22,592

Fuente: IHME, University of Washington, 2020. https://covid19.healthdata.org

*El autor, Dr. Rafael Lozano, es profesor de la Universidad de Washington.

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Twitter: @DrRafaelLozano