¿Harían un pacto con el diablo? Porque esa es la ley de patentes. A cambio de que una empresa invierta y arriesgue para desarrollar avances tecnológicos, estamos dispuestos a comprometernos a pagarle una plusvalía en el futuro por un producto que mientras que no es caro producir, fue caro inventar.

Monsanto es el líder en tecnología de semillas y pesticidas, su investigación genética ha permitido multiplicar por 40 la productividad agrícola mundial. Sin un Monsanto, no podríamos alimentar a la población actual, aunque plantáramos cada centímetro de tierra cultivable. A cambio, permitimos que Monsanto y compañías similares como Dow Chemical, Syngenta y DuPont cobren regalías que pueden parecer excesivas a quienes usan sus semillas y pesticidas sobre su producción; además de que hemos tolerado las consecuencias ambientales por el uso de sus productos. Es un pacto con el diablo y la industria algodonera de la India lo está retando.

Un poco de contexto: Monsanto introdujo una semilla genéticamente modificada en contra de la plaga de gusano a la India hace 10 años. Desde entonces, la producción total se ha cuadriplicado con menos de 20% de incremento en superficie cultivada. En el mismo periodo, la India ha superado a Estados Unidos y China para convertirse en el productor más grande de algodón y proyecta producir la mitad del algodón total en menos de 10 años más.

Globalmente, Monsanto declaró resultados con un aumento de aproximadamente 30% en ganancias netas por acción impulsados por aumento en la demanda en Estados Unidos y Sudamérica. Además, Monsanto ha aceptado una oferta de compra a 128 dólares por acción de parte de Bayer, las acciones actualmente circulan en 116 dólares y se espera que después de la compra la compañía controle 25% del mercado mundial de semillas y pesticidas. Este diablo cumplió con su promesa y es todopoderoso.

El conflicto semillero en la India inicia con Prabhakara Rao, el líder de una pequeña, pero bien financiada compañía agrícola, Nuziveedu Seeds Ltd. Rao exigió una reducción de 10% en las regalías de Monsanto, a la que le debía más de 20 millones de dólares. Monsanto simplemente se rehusó. Aquí es donde se pone interesante. Rao es parte de la Organización Nacional Voluntaria (Rashtriya Swayamsevak Sangh, RSS), la fuerza nacional socialista detrás del actual gobierno indio y es responsable por el asesinato de Mahatma Gandhi ¿A quién le van en esta historia? ¿Al diablo o al asesino de Gandhi?

Para hacer la historia aún más interesante, esta pequeña compañía agrícola recibió 54 millones de dólares de respaldo de Blackstone, la firma de capital privado más prestigiosa del mundo, antes del pleito con Monsanto. En contra de todas las expectativas racionales, el gobierno respaldó la queja agrícola y ha fijado los precios permitidos para semillas, causándole una pérdida en el mercado indio a las multinacionales de la industria.

Ahora Monsanto amenaza con salir de la India por legislación adversa a su propiedad intelectual y Dow y Syngenta han expresado sentimientos similares, esto al final del ciclo de la tecnología genética actual, que se calcula es resistente a la plaga por 10 años antes de perder su eficacia y necesitar nuevos desarrollos.