Sería incongruente, inequitativo y riesgoso para los inversionistas que participaron en la licitación original, dicen los potenciales afectados.

Los operadores asociados en el Grupo de Telecomunicaciones de Alta Capacidad (GTAC) advierten que tendrían que cambiar forzosamente su plan de negocios ante la entrada de un nuevo participante en el mercado, pues probablemente no estaría en condiciones de recuperar la inversión de 1,600 millones de pesos que por concepto de arrendamiento y mantenimiento del par de hilos obtuvo recientemente de la CFE y la SCT, en los plazos originalmente establecidos.

Y es que el GTAC -recuerdan- tendrá que invertir, además de los 880 millones de pesos por un par de hilos, alrededor de 400 millones para tender los 1,700 kilómetros de fibra que hacen falta para conectar ciudades importantes y cruces fronterizos, indispensables si se quiere tener salida a Internet. Una vez construidos, los segmentos pasan a ser propiedad de la red de la CFE y el GTAC tiene derecho a usar únicamente dos hilos.

O sea que además del monto pagado por los inversionistas, la CFE obtendrá otro beneficio, al menos 34 hilos de fibra para estos segmentos.

De ahí que -apuntan los asociados en el consorcio-, de hacer una nueva licitación la SCT, ya no será necesario construir nuevos segmentos, ya que el GTAC habrá solicitado y pagado por ellos.

Los nuevos participantes podrían gozar de esta inversión sin cargo para ellos.

Por eso es que consideran -los potenciales afectados- que la SCT debería pensar cómo solucionar ese problema, para que en el caso de que se incorporen nuevos usufructuarios de la red de fibra óptica de la CFE, el costo de este nuevo tramo se comparta entre todos.

Resulta que los integrantes del Grupo de Telecomunicaciones de Alta Capacidad (GTAC) todavía no terminaban de celebrar la adjudicación del primer par de hilos de fibra oscura que obtuvieron en licitación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Comisión Federal de Electricidad, cuando recibieron un balde de agua helada.

Intensa preocupación generó entre los integrantes del consorcio: Televisa, de Emilio Azcárraga Jean; Telefónica, de Francisco Gil Díaz, y Enrique Yamuni, de Megacable, el anuncio que hizo la subsecretaria de Comunicaciones, Gabriela Hernández, en el sentido de que están pensando en licitar un segundo par de hilos de fibra oscura de la red de CFE.

CFE Telecom, price follower de Telmex

El argumento del gobierno para realizar una nueva licitación es que hay dudas de que con la llegada al transporte masivo de datos del GTAC se registre una baja en el nivel de las tarifas actuales.

Y el ejemplo en el que sustentan ese argumento es que con la entrada de la CFE Telecom al mercado en el año 2007, la disminución de las tarifas nunca se dio, como era la intención original.

En la esquina contraria, entre los representantes del sector privado consideran que en el gobierno no se dan cuenta o no entienden que la razón por la que no se redujeron los precios con la entrada de CFE Telecom es porque ésta no tiene ni la experiencia ni la capacidad técnica ni la capacidad humana para ofrecer servicios de telecomunicaciones de calidad.

Y, en abierta y franca crítica, apuntan que lo que pasó fue que la CFE se convirtió en un seguidor de precios de Telmex, de Carlos Slim. Es decir, advierten, la CFE Telecom incorporó en su estructura de precios el carácter monopólico de los precios de Telmex. En consecuencia, la CFE Telecom es un price follower de Telmex.

El señalamiento es contundente cuando afirman que está comprobado en todo el mundo, especialmente en los países donde hay una verdadera competencia en telecomunicaciones, que el gobierno no debe ser operador, concesionario y proveedor de servicios de telecomunicaciones.

CUENTOS VERAS

Al calor de la preocupación que ha generado la posibilidad de un nuevo contendiente, han salido a relucir los trapitos al sol. Ahora sí, los del GTAC sostienen que los precios de adjudicación de la fibra oscura son elevados en comparación con referencias internacionales. Y es que el precio por kilómetro en México es de 3,500 dólares, contra los 2,500 dólares en otros países, en donde la práctica común es arrendar fibra oscura de la red de transporte de energía eléctrica sin necesidad de licitaciones.