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Opinión

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¿Adiós Lujambio?

Termina un mes horrible para Alonso Lujambio Irazábal. Situado en el ojo del huracán por cuestiones que trascienden las competencias de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el vehemente funcionario está pagando los platos rotos por el fracaso en la construcción de la Estela de Luz , el monumento-insignia de los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución.

Desde que estalló la polémica sobre los malos manejos financieros en la asignación del proyecto y la ejecución de la obra, el titular de la SEP ha sufrido una especie de linchamiento mediático, cuya virulencia difícilmente puede atribuirse a la casualidad.

El 13 de julio, cuando apenas se daban los primeros escarceos el personal de la oficina de Comunicación Social de Lujambio Irazábal contabilizó 84 notas en la prensa capitalina que hacían eco a las denuncias del arquitecto Carlos Pérez Becerril, autor del proyecto ejecutivo de la Estela de Luz , y del diputado pevemista Pablo Escudero. Fue un miércoles maldito: más de 85% de esas referencias fue crítica y comentario negativo, de acuerdo con el análisis de contenido de la SEP. ¿Fuego amigo? Muy probablemente.

Desde el año pasado, el funcionario calderonista -al frente de la organización de los festejos por designación presidencial- se había comprometido a borrar cualquier sospecha de malos manejos o desvío de los recursos destinados para las conmemoraciones.

Al paso de las semanas, la polémica fue amainando y, fiel a su estilo, Lujambio Irazábal no se arredró. Yo no me bajo. Yo continúo , respondió a quienes le preguntaron si seguiría el ejemplo del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y se retiraría de la contienda panista por la candidatura presidencial.

Sin embargo, la sombra del escándalo volverá a envolverlo. Y es que a partir de la comparecencia -ayer- del secretario de la Función Pública, Salvador Vega Casillas, ante los integrantes de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, nuevamente se escuchará el coro de voces que exige un castigo ejemplar a los servidores públicos que defraudaron al erario.

Vega Casillas presentó a los legisladores algunas de las conclusiones que se desprenden de tres auditorías y dos investigaciones en torno de la construcción del monumento Estela de Luz . Éstas arrojaron un cúmulo de inconsistencias, entre las que destacan el pago total por el proyecto arquitectónico ejecutivo -más de 18 millones de pesos- aunque éste estaba incompleto. De igual forma, III Servicios adjudicó y formalizó contratos de construcción sin tener completo dicho proyecto ejecutivo y sin fundamentar legalmente la adjudicación y la contratación.

La asignación de estos contratos fue un auténtico ejemplo de malas prácticas: se contrató maquinaria y equipo fantasma para la ejecución de los trabajos; ni el residente de obra ni una empresa supervisora -contratada irregularmente- cumplieron sus labores de control. Finalmente, reportó el titular de la SFP, un particular participó indebidamente como Coordinador General del proyecto.

Vega Casillas reveló que presentó una denuncia de hechos contra cuatro servidores públicos adscritos a la empresa III Servicios, la filial de Pemex que obtuvo el contrato para la ejecución del proyecto. Su suerte ahora está en manos de la PGR.

Eso no es lo más grave. La SFP despliega una estrategia integral de fiscalización a las actividades vinculadas con los festejos del Bicentenario. Son 28 auditorías a 18 instituciones del Ejecutivo federal, mismas que están en la etapa de cierre.

Las pesquisas podrían perjudicar directamente a la exjefa de la oficina de la Presidencia, Patricia Flores Elizondo, una de las principales impulsoras de los afanes presidencialistas del titular de la SEP, junto con los panistas Juan Ignacio Zavala y Mariana Gómez del Campo.

Serían entonces dos damnificados por el escándalo: Lujambio y Flores Elizondo, a quien sus cercanos la ven en el 2012 como Coordinadora del PAN en el Senado.

EFECTOS SECUNDARIOS

TROPICALES. Siempre muy delgado, aunque ahora con el pelo un poco más largo que de costumbre y sin bigote, Roberto Madrazo Pintado se dejó ver ayer, a media mañana en el Hotel Four Seasons junto con su hijo Federico. No resultó raro verlo platicar con el empresario michoacano Alfredo Anaya Gudiño; en cambio, su charla -de casi tres horas- con la diputada tabasqueña Lorena Beaurregard de los Santos significó una enigmática sorpresa, dado que la legisladora es una de las principales operadoras políticas del exsecretario de Gobierno de aquella entidad, Humberto Mayans Canabal. Este encuentro confirmaría el respaldo que el exfuncionario tabasqueño recibiría de Madrazo y otros exgobernadores (Manuel Andrade Díaz, Víctor Manuel Barceló) mientras que el actual mandatario, Andrés Granier Melo, insiste en apoyar a su delfín, Luis Felipe Graham, quien funge como secretario de Salud en la entidad.

OPERACIÓN LIMPIEZA. El experimentado comunicador Octavio Mayén se vio forzado a dejar la coordinación de Comunicación y Vinculación del Tribunal Electoral por el cambio de Presidente de este órgano. Se espera la llegada del exdirector de Notimex, Sergio Uzeta.

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