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Opinión

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Adiós, Alonso

Era cuestión de tiempo. Los números no le alcanzaron a Alonso Lujambio Irazábal, quien voluntariamente decide hacerse a un lado en la contienda por la candidatura del PAN a la Presidencia de la República.

En efecto, el Secretario de Educación Pública quiso evitarse la pena de verse -dentro de unos días cuando se conozcan las mediciones sobre la carrera presidencial- en el último lugar, entre los aspirantes del blanquiazul. Pero, ¿Lujambio se bajó o lo bajaron?

Sobre ambos asuntos existe información reveladora. Sobre lo primero, la información que comenzó a circular desde finales de la semana pasada entre la cúpula panista daba certeza sobre un doble fenómeno: el crecimiento del conocimiento y la popularidad de la diputada federal Josefina Vázquez Mota entre el electorado y los probables votantes panistas (a costa, por cierto, de la disminución de las simpatías hacia el senador Santiago Creel Miranda) al tiempo de un estancamiento del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo.

Dado que en las últimas semanas, tanto Pina como Neto han tenido una envidiable exposición mediática, ¿cómo se explica el crecimiento de una y el estancamiento del otro? Hay quienes suponen que la presencia del Secretario de Educación en la lista de precandidatos restaba apoyos al titular de la SHCP y que su declinación servirá -paradójicamente- como detonante para un repunte de Cordero, quien en las mediciones que circularán en próximos días, ya rebasó la barrera de 10 por ciento.

Quienes argumentan que bajaron a Lujambio Irazábal deben recordar que el exconsejero electoral -buen amigo del presidente Felipe Calderón desde los tiempos del ITAM y maestro de buena parte de los integrantes del gabinete- goza del respeto y la admiración de la familia presidencial, especialmente de la primera dama, Margarita Zavala, y de su hermano Juan Ignacio.

Unos y otros, sin embargo, deben reconocer que el Secretario de Educación Pública paulatinamente se fue quedando solo. En el camino quedaron inutilizados el expresidente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares, y la exjefa de la oficina de la Presidencia, Patricia Flores Elizondo, quienes quizá se mantengan al margen de la contienda interna por la candidatura presidencial... o al final decidan respaldar a la diputada Vázquez Mota.

Lujambio Irazábal deja ahora en la orfandad política a Mariana Gómez del Campo y a media docena de legisladores del Distrito Federal, quienes ahora pugnarán -en concordancia con sus intereses- por convencerlo de que sea candidato a Jefe del Gobierno del Distrito Federal.

Poco a poco comienza a configurarse el escenario ideado por el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, quien está construyendo un proceso interno en el que sólo caben tres contendientes. El siguiente obstáculo lo representa conseguir 34,000 firmas de respaldo y quienes tendrán mayores dificultades para cumplir ese requisito son el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez y el senador Creel Miranda.

Mientras ocurre el próximo descarte, Pina y Neto compiten por los favores presidenciales. En Los Pinos, salomónicamente, han decidido que Francisco Ramírez Acuña sea el próximo coordinador del grupo parlamentario del blanquiazul en San Lázaro. Aunque el regreso de Roberto Gil Zuarth a las funciones legislativas obliga a una reconsideración, pues el aún Secretario Particular del Presidente podría tomar las riendas de la fracción parlamentaria... o convertirse en el coordinador de la campaña de Vázquez Mota, en caso de que el exalcalde de Monterrey, Felipe de Jesús Cantú, fuera designado por Gustavo Madero como líder parlamentario, aunque justamente eso es lo menos probable...

EFECTOS SECUNDARIOS

DESAIRE. Sin tanto impacto mediático, se conoció la semana pasada de la iniciativa de un grupo en el que participan Diego Valadés, Mauricio Merino, Pedro Salazar, Ricardo Becerra, Manuel Camacho, Miguel Carbonell, Lorenzo Córdova, Javier Corral, Alejandro Encinas, Enrique González Pedrero, Eduardo Huchim, Sergio López Ayllón­ y una decena más de intelectuales y políticos de renombre, para emplazar a los aspirantes a la Presidencia de la República a responder un cuestionario de cinco preguntas, cuyas respuestas revelarían su compromiso con la transición democrática. El diputado petista Porfirio Muñoz Ledo se encargó -a través de la coordinación administrativa de su grupo parlamentario- de enviar las misivas con las preguntas a los domicilios de los panistas:

Ernesto Cordero, Santiago Creel, Alonso Lujambio y Josefina Vázquez Mota; de los perredistas Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador; de los priístas Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto, además del exrector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente. Todos los enviados tuvieron éxito... a excepción de quien visitó la casa del líder de la fracción tricolor en el Senado de la República.

INCLUSIÓN. Presidenciables que se descartan y otros que reclaman su espacio, como el senador Ricardo García Cervantes, quien por derecho propio pide ser considerado entre los aspirantes a la candidatura panista. No es una mera ocurrencia: allí está el sondeo de la página electrónica www.20minutos.es donde aparece en tercer lugar entre los 24 militantes del blanquiazul que ese sitio web basado en Madrid toma en cuenta como probables sustitutos de Felipe Calderón.

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