Cerrar la brecha que separa a tantos Méxicos debe ser una prioridad de cualquier gobierno y de cualquier persona que sienta la realidad tal cual es. Los mexicanos seguimos acumulando una deuda histórica con millones de hermanos que carecen de las condiciones mínimas para vivir dignamente.

La mejor política social es dar trabajo, no dádivas. En México, el gobierno prefiere repartir dinero y crear mayor dependencia de los más pobres. La intención perversa de tener clientelas electorales que sólo reciban migajas del gobierno ha impedido que el problema se resuelva de raíz.

Un artículo publicado en España en el 2015: “Las dos caras del socialismo europeo” explica claramente la diferencia entre dos visiones muy distintas de izquierda. Cuenta el autor, Alberto Redondo, la anécdota entre el general Otelo Saraiva de Carvalho, de Portugal, y el primer ministro de Suecia, Olof Palme. Según cuenta la leyenda, Saraiva de Carvalho le dijo a Palme: “Nuestra revolución va a acabar con todos los ricos” a lo que Palme contestó: “Vaya, lo que nosotros queremos es acabar con los pobres”.

En palabras de Alberto Redondo, Saraiva de Carvalho representaba esa “izquierda reaccionaria con toques de lo que hoy es el populismo sudamericano. Una izquierda radical y poco pragmática con una visión marxista en la que el mundo es el terreno de una continua lucha de clases en la que el proletariado debe destruir a la burguesía y a los ricos”. Muy distinto, Palme representaba “la izquierda nórdica, que aboga por la cooperación y el respeto a la propiedad privada para alcanzar unos objetivos que satisfagan a la sociedad en su conjunto, no a un colectivo ya sean los pobres o los ricos”.

Ojalá el gobierno actual se pareciera a esa izquierda de los países escandinavos que lejos de convertir al gobierno en enemigo de la iniciativa privada, la inversión, el emprendimiento, la innovación y la creación de riqueza las facilitan y promueven. Tristemente ocurre todo lo contrario. Movido por una dosis de rencor y resentimiento, este gobierno ataca a todo el que genera riqueza, a las empresas, como si todo el que tiene algo lo hubiera hecho a costa de los que menos tienen.

El problema sigue siendo el gobierno que, por una parte, fomenta el capitalismo de cuates que sí genera una dinámica de ganadores (amigos del gobierno) y perdedores y además promueve una narrativa de ricos malos y pobres buenos que puede derivar en algo mucho más peligroso.

Lamentable que, lejos de seguir el ejemplo de Palme y querer erradicar la pobreza, el gobierno de México esté haciendo todo para multiplicarla y seguir el mal ejemplo de los que se empeñan en acabar con la riqueza lastimando a todos los que la generan.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.