No se puede ni debe perder la capacidad de asombro al escuchar las palabras del presidente López Obrador ayer 8 de julio, en la Casa Blanca.

“Quise estar aquí para agradecerle (...) a usted, presidente Trump, por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos”.

No es difícil imaginar lo que pensaron más de 500,000 jóvenes mexicanos que cruzaron la frontera hacia Estados Unidos durante su infancia (Daca) al haber escuchado las palabras del presidente mexicano.

En septiembre de 2017 el fiscal Jeff Sessions anunció la decisión del presidente Trump de poner fin al programa de Acción diferida para los llegados en la infancia (Daca). La Suprema Corte ha rechazado la orden de Trump, pero la semana pasada, la Casa Blanca anunció que volverá a intentar echar abajo el programa.

¿En qué momento Trump ha sido respetuoso con los migrantes mexicanos?

Una de las líneas del discurso del presidente López Obrador que más se alejaron de la realidad fue cuando mencionó: “Pero lo que más aprecio, es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía”.

El 31 de mayo de 2019 Trump amenazó al gobierno del presidente López Obrador con imponerle aranceles a los productos nacionales que Estados Unidos importa en caso de que la policía mexicana no vigilara la frontera con Guatemala.

La respuesta del gobierno de México no tardó en llegar a través del despliegue militar de la Guardia Nacional.

El presidente mexicano continuó desafiando la ley de la realidad: “En vez de la doctrina Monroe, usted ha seguido, en nuestro caso, el sabio consejo del ilustre y prudente presidente George Washington, quien advertía que “las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos”.

Si hay un presidente en la actualidad que se ha aprovechado del “infortunio de otros pueblos” es Donald Trump. Al llegar a la Casa Blanca firmó una orden ejecutiva para prohibir la entrada de ciudadanos procedentes de Irán, Libia, Siria, Yemen y Somalia. Meses después violó la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas imponiendo sanciones a Irán en contra de lo que también asimila el acuerdo nuclear, por cierto, el que Trump abandonó.

Estos son sólo dos casos del deprecio que tiene el presidente de Estados Unidos por los ciudadanos que pertenecen a esos países.

Las palabras de Trump no sorprenden. Asimilan la retórica fake abrevada en redes sociales, entorno oficial en el que se desenvuelve el presidente de Estados Unidos. “Estados Unidos alberga a 36 millones de ciudadanos mexicoamericanos que fortalecen nuestras iglesias, nuestras comunidades y colorean todos los trazos de la vida de nuestra nación”, comentó.

Es indiscutible que Trump es uno de los presidentes con el mayor número de rasgos racistas en la historia de Estados Unidos.

Al final, la parodia terminó siendo una caricatura. Trump presumió que la “tasa de mortalidad” por el nuevo coronavirus en Estados Unidos “es la más baja”. La realidad lo presenta como un presidente irresponsable que continúa subestimando el azote del virus que ha matado a más de 130,000 personas, miles de ellos latinos.

Desde el exterior, el presidente Trump difícilmente ha recibido un puñado de halagos como los que le obsequió el presidente López Obrador. Y los recibe al finalizar su mandato que le será difícil revalidar en las elecciones de noviembre.

No hay herramientas diplomáticas para traducir lo ocurrido el día de ayer 8 de julio. Lo mejor, tal vez, fue que el presidente López Obrador viajara al exterior.

Todos los días corren discursos fake y memes en las redes sociales. Uno tiene que revisar la veracidad de lo que circula en Twitter o Facebook. Si uno leyera los discursos de AMLO y Trump, pensaría que son fake, pero en verdad, no lo son.

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.