Ayer, al enumerar algunos de los fracasos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante sus 75 años de existencia, me limité a aquellos que muestran que “no sólo ha sido incapaz de prevenir guerras, sino que ha participado activamente en varias de ellas bajo el pretexto de buscar ‘el interés común’ de sus países miembros”.

Quienes estén interesados en saber qué otros fracasos ha tenido la ONU, pueden investigarlo sin mayores problemas.

Hoy me referiré a los aciertos de la ONU, que también son muchos. Estos son dos de ellos:

A través de su Programa Mundial de Alimentos (WFP o World Food Program) fundado en 1961, proporciona “asistencia alimentaria en emergencias y trabaja con las comunidades para mejorar la nutrición” de las personas. En su sitio es.wfp.org explica que: “En cualquier día, tiene 5,600 camiones, 20 barcos y 92 aviones en movimiento, que entregan alimentos y otra asistencia a aquellos que más los necesitan. Cada año, distribuye aproximadamente 15,000 millones de raciones (...) Dos tercios de su trabajo es en países afectados por conflictos, donde las personas tienen tres veces más probabilidades de sufrir desnutrición que aquellas que viven en países sin conflictos...”.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) empezó a funcionar el 1 de enero de 1951 y su objetivo es, como se anota en www.acnur.org, “garantizar que todas las personas tengan derecho a buscar asilo y encontrar un refugio seguro en otro Estado, con la opción de regresar eventualmente a su hogar, integrarse o reasentarse. Durante los momentos de desplazamiento, el ACNUR proporciona asistencia de emergencia crítica, como agua potable, saneamiento y atención médica, albergue, mantas, artículos para el hogar y, a veces, alimentos. También organiza transporte y paquetes de asistencia para las personas que regresan a sus hogares, así como proyectos de generación de ingresos para quienes se reasientan”.

Hacia finales del 2019, había casi 80 millones de seres humanos forzosamente desplazados de sus lugares de residencia; 20.4 millones eran refugiados protegidos por el ACNUR, ya sea dentro de sus países de origen o en otros. Gracias a los esfuerzos del Alto Comisionado, 5.6 millones pudieron regresar a sus propias comunidades. Este año, en los primeros meses de la pandemia, el Covid-19 causó que 700,000 personas fueran desplazadas dentro de 19 países.

La ONU tiene programas excelentes en los campos de la educación, ciencia y cultura (UNESCO), la protección de la niñez (UNICEF), la salud (OMS), la alimentación (FAO), el combate al cambio climático (UNFCCC)  y la protección de los derechos humanos (OHCHR), por mencionar algunos.

Sin embargo, todos sus esfuerzos están siempre limitados por la carencia de recursos financieros, en vista de que cada uno de los 193 países miembros contribuye de acuerdo a una fórmula complicada que toma en cuenta su Producto Interno Bruto, población y el monto de su deuda externa.

El 74% de los fondos de la ONU provienen de los gobiernos y el resto de organizaciones no gubernamentales, fundaciones y diversas entidades multinacionales.

Para 2020, el presupuesto general es de 3,073 millones de dólares, que no es gran cosa si se considera el número de programas que deben ser financiados.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.