No cabe duda que el país ha vivido durante los últimos 50 años niveles de corrupción que han frenado el desarrollo nacional, afectando a todos los sectores económicos y a toda la población, en especial a los más pobres.

Nadie puede estar en contra del combate a la corrupción que dice estar llevando a cabo el presidente López Obrador, desgraciadamente la corrupción en la mayor parte del gobierno sigue igual, pero ahora acompañada de una ineptitud que no tiene precedentes.

Son muchos los ejemplos de esta ineptitud que tiene prácticamente parado al gobierno, pero en el caso del sector salud esta ineptitud es asesina.

Después de tres años el propio presidente reconoce que no han podido con el paquete, tanto en lo que se refiere a las compras de medicinas como a su distribución y sigue hablando de la gran corrupción que había, para justificar su fracaso.

El resultado es que después de tres años no se ha podido garantizar el suministro de medicinas para las personas con cáncer y las farmacias de todo el sector salud tienen un déficit de abasto sin precedente. La ineptitud en la compra y distribución de medicinas está saliendo mucho más cara que la corrupción que había, suponiendo, lo cual no se puede saber porque toda la información está oculta, que ya no exista.

Algo similar pasa con la educación; se canceló la reforma educativa porque afectaba a los maestros, pero no existe una nueva propuesta para la modernización de la educación pública ni la inversión en sistemas digitales para ponernos al día con el resto del mundo. La política educativa de este gobierno se basa exclusivamente en dar mantenimiento a las escuelas.

La ineptitud está prácticamente en todas las oficinas públicas, en la SCT, con el mantenimiento a carreteras; en trabajo, con el fracaso en la democratización sindical; en economía, por el freno de la inversión del sector privado, en las fuerzas armadas, por el fracaso en el combate a la delincuencia y en general, por la parálisis que existe en todos los trámites gubernamentales.

El presidente sigue diciendo que lo que importa es la honradez y no la capacidad de los funcionarios, lo que está pasando es que no son capaces, pero tampoco son honrados.

Es falso que la corrupción dentro del sector público se haya acabado salvo en la mente del presidente, lo único que se ha hecho hasta ahora es ocultarla a través de reservar la información y con asignaciones directas. Todos sabemos de contratos de adquisiciones y obras a nivel federal, estatal y municipal, en donde se sigue pidiendo el típico 10% para asignarlas.

Este gobierno está saliendo más caro que los anteriores, no sólo porque la corrupción es la misma, sino porque la ineptitud de los nuevos funcionarios públicos es aún más costosa.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

Lee más de este autor