Les propongo una mirada a una partida contable pocas veces comprendida en el mundo de las finanzas, pero cuyo uso es frecuente: la depreciación. Se usa siempre por ejemplo en el caso del cálculo del EBITDA, que toma en cuenta el resultado operativo, y al que se le agregan las depreciaciones.

La depreciación es la pérdida o disminución en el valor material o funcional del activo fijo tangible, la cual se debe fundamentalmente al desgaste de la propiedad porque no se ha repuesto su valor con las reparaciones o con los reemplazos adecuados. En otras palabras: es el deterioro que sufren los bienes de capital durante el proceso productivo, cuantificable y aplicable en los costos de producción.

La depreciación se da en los libros contables, y no representa un movimiento de fondos. Es un procedimiento puramente contable que tiene como fin distribuir de manera sistemática y razonable el costo de los activos fijos tangibles menos su valor de desecho entre la vida útil estimada de un activo fijo.

¿Cuál es la diferencia entre amortización y depreciación?

Tanto la depreciación como la amortización hacen referencia al desgaste o agotamiento que sufre un activo en la medida que con su utilización contribuye a la generación de los ingresos de la empresa. La diferencia es el tipo de activo sobre el que se aplica cada concepto: la depreciación hace referencia exclusivamente a los activos fijos, mientras que la amortización hace referencia a los activos intangibles y a los activos diferidos.

¿A qué activos se aplica?

Se denomina Planta, Propiedad & Equipamiento a todos los activos fijos. Los mismos representan a distintos tipos de bienes. La planta es la facilidad productiva que va montada sobre el terreno, que se suma al equipamiento fabril. Ambos son activos propiedad de la empresa, que son activos tangibles de la firma y representan muchas veces la mayor parte de la propiedad industrial manufacturera y de servicios (vehículos, máquinas, materiales básicos sin procesar, computadoras, conmutadores, etcétera. Por último, bajo Propiedad se agrupa a todos los activos inmobiliarios: el terreno y todas las mejoras hechas a la propiedad.

Todos estos bienes materiales mencionados más arriba se desgastan, ya sea por su uso, que es lo más común, o bien por el transcurso del tiempo que también implica un desgaste por más que el bien no se use, y sobre todo un menor valor sencillamente porque ya es viejo, lo que ocasiona que su valor se deteriore también.

Hilando un poco más fino, las causas de la depreciación se pueden clasificar en el desgaste por:

  • Duración física del activo: se pueden depreciar por Envejecimiento, Agotamiento o Desgaste.
  • Duración económica del activo: se pueden depreciar por Explotación por tiempo limitado, Envejecimiento técnico, Envejecimiento económico.

Al final de su vida útil, es decir, cuando queremos deshacernos de él, lo que nos pagaría otra persona por adquirirlo sería sólo un porcentaje de lo que nosotros pagamos. El valor rescate es el valor estimado de venta o de mercado al final de la vida útil del activo. Por eso la contabilidad recurre a la depreciación contable de los activos tanto fijos como intangibles, que contribuye a encontrar ese valor a través de ciertos métodos.

Contablemente, el costo inicial (de base, no ajustado) es el costo instalado del activo que incluye el precio de compra, las comisiones de entrega e instalación y otros costos directos depréciales en los cuales se incurre a fin de preparar el activo para su uso.

El valor libros representa la inversión restante no depreciada en los libros después de que el monto total de cargos de depreciación a la fecha han sido restados de la base o costo inicial.

El periodo de recuperación es la vida a lo largo de la cual se deprecia el activo fijo medida en años. Es a los fines impositivos. Dependiendo del bien el periodo de recuperación cambia: cinco años para un rodado, 10 años para una maquinaria y 50 años para un inmueble suele ser la regla, aunque varía de un país a otro. El valor de mercado, en cambio, es la cantidad estimada de posible realización si un activo fuera vendido en el mercado. Es una estimación totalmente subjetiva.

La depreciación indica el monto del costo o gasto, que corresponde a cada periodo fiscal. ¿Cómo se calcula la depreciación? Se distribuye el costo total del activo a lo largo de su vida útil al asignar una parte del costo del activo a cada periodo fiscal.

Este cálculo deberá realizarse cada vez que se incorpore un bien o mejora con el fin de establecer el nuevo importe a depreciar. Si existieron revalúos (que es una actualización del valor de mercado del activo a posteriori de la incorporación a la empresa), debe computarse sobre los valores revaluados.

También debe considerarse el valor residual final o valor de terminal que será el que tendrá el bien cuando se discontinúe su empleo y se calcula deduciendo del precio de venta los gastos necesarios para su venta, incluyendo los costos de desinstalación y desmantelamiento (en caso de existir dichos costos).

Importe a depreciar = Importe original + Revalúos efectuados - Valor recuperable

Para calcular la depreciación imputable a cada período, debe conocerse el costo del bien y la vida útil del activo que deberá ser estimada técnicamente en función de las características del bien. Algunos incorporan el uso que le dará, la política de mantenimiento y la tecnología que pueda causar su obsolescencia.

Se llama tasa de depreciación o tasa de recuperación a la fracción del costo inicial que se elimina por depreciación cada año. Es un porcentaje. Cuando es la misma cada año se llama tasa lineal.

La depreciación de un año varía de acuerdo con el método seleccionado pero la depreciación total a lo largo de la vida útil del activo no puede ir más allá del valor de recuperación. Existen distintos métodos de depreciación a utilizar para distribuir su costo a través de los períodos contables. Antes de seleccionar un método para depreciar los activos fijos, deben tenerse en cuenta diversos factores, entre los que se incluyen los impuestos. Para determinar la depreciación en los libros, los métodos más comunes que se utilizan son el:

  • 1. Método lineal: es un método de depreciación utilizado como el estándar de comparación para la mayoría de los demás métodos. Obtiene su nombre del hecho de que el valor en libros se reduce linealmente en el tiempo puesto que la tasa de depreciación es la misma cada año, es un sobre el periodo de recuperación.
  • 2. Método de saldos decreciente (depreciación acelerada): es conocido también como el método de porcentaje uniforme o fijo, es un modelo de depreciación acelerada. En términos simples, el cargo de depreciación anual se determina multiplicando el valor en libros al principio de cada año por un porcentaje uniforme. El cargo de depreciación es más alto durante el primer año y disminuye para cada año que le sigue.

La mayoría de las grandes empresas e individuos desean minimizar el plazo de vida útil. Es porque la depreciación es una cantidad deducible de impuestos: se computa como un gasto operativo, por lo que el resultado antes de impuestos es menor y, por lo tanto, la misma alícuota aplicada a un monto menor implica un pago de impuestos en términos absolutos (en dólares) menor. En síntesis: los métodos de depreciación que dan como resultado un gasto mayor en los primeros años de vida del activo repercuten positivamente en las utilidades netas del periodo ya que se registran mayores gastos, que en realidad no son una erogación de fondos sino una convención contable.

El porcentaje de depreciación máximo permitido (para fines tributarios) es el doble de la tasa que se aplica en el método lineal.

Por último, y para recordar: independientemente de los modelos de depreciación utilizados, el valor en libros nunca puede ser menor que el valor terminal estimado.

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