El reconocimiento internacional de Perú está en varios sectores como el gastronómico, el turístico o el minero, que en los últimos años han dado el impulso económico que el país ha mostrado al mundo. Hoy me quiero referir a uno de los sectores con mayor tradición y más proyección que se está desarrollando en el país: el sector textil.

Con una riqueza cultural preincaica de más de 1,000 años en tejidos artesanales y telas, es natural que con esa tradición y experiencia el país tenga actualmente un sector bien desarrollado en prendas, tejidos, fibras textiles e hilados.

Las exportaciones del sector en el 2010 superaban los 2,500 millones de dólares y éstas iban a Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Ecuador e Italia principalmente, países que concentran 76% de todas las exportaciones peruanas, cuyos productos comprados eran playeras, blusas de mujer, camisas de punto, jersey, suéteres y chalecos.

Perú es el primer lugar mundial en exportación de telas finas de camélidos, con prendas de alpaca, vicuña y llama y el algodón Pima peruano de primera calidad, permite hilos grandes y suaves para la elaboración de prendas finas.

Pero el asunto del sector no es solamente que los peruanos tengan un sector textil creciente, sino que en el país es posible que el consumidor acceda a esta calidad y tenga precios bajos.

Existe en Lima un mercado que contiene todos los sectores de la cadena productiva: el de Gamarra, donde se encuentran hilos, telas, ropa interior, trajes, playeras, sacos y demás, y donde se encuentran los servicios asociados como sastrería, teñidos, confecciones, agentes aduanales, etcétera. Las principales marcas internacionales tienen maquiladoras en el país.

Por si fuera poco, además de producir prendas para exportar, Perú está haciendo negocios en el mundo de la moda. Hay un esfuerzo bien planeado para que el país se convierta en un centro internacional donde se reconozca a los diseñadores y se conozcan a las firmas peruanas de moda.

En la actualidad, el sector textil peruano tiene tela de donde cortar, pues las posibilidades de convertirse en el motor de crecimiento cuando la minería o el sector inmobiliario lleguen a su límite son grandes. Para que el sector siga creciendo se necesita que la política gubernamental siga apoyando al sector, que los productores sigan trabajando con estándares altos de calidad, que el reconocimiento y el prestigio sigan fundamentándose en la calidad y en la innovación, y que la demanda estadounidense por este sector no disminuya en los próximos años.

*El doctor Eduardo Carbajal es el director del Tecnológico de Monterrey sede Perú.

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